Un estudio de la Secretaría de Trabajo detalla que la mayoría de los acuerdos paritarios no logran equiparar el índice inflacionario. El fenómeno coincide con una reducción sostenida de las plantillas de personal en sectores clave como la industria y la construcción.
El panorama para los trabajadores bajo relación de dependencia en Argentina muestra signos de un marcado deterioro. Según el reciente Panorama Mensual del Trabajo Registrado, el sector que goza de mejores condiciones de contratación está experimentando una pérdida sistemática de su capacidad de compra frente a la evolución de los precios generales.
Retroceso salarial y paritarias rezagadas
La cartera que dirige Julio Cordero confirmó que, durante el periodo octubre-noviembre, las remuneraciones promedio de los empleados registrados sufrieron una contracción del 0,8%. Si se analiza el desempeño de los principales convenios colectivos, el escenario es aún más complejo:
·Falta de cobertura: En 17 de las 27 ramas de actividad evaluadas, los incrementos salariales quedaron por debajo de la inflación.
·Caída real: Los sueldos convenidos por sindicatos registraron un retroceso real del 0,9% en el último mes analizado.
·Acumulado crítico: Desde el inicio de la actual administración en diciembre de 2023, el salario medio de convenio arrastra una baja de 5,1 puntos porcentuales.
El impacto en el empleo y la estructura laboral
El informe oficial no solo alerta sobre la calidad del salario, sino también sobre la estabilidad de los puestos de trabajo. Los datos del SIPA (Sistema Integrado Previsional Argentino) reflejan una tendencia negativa que se extendió hasta noviembre de 2025.
La reducción de personal afecta a casi todo el espectro económico, con especial énfasis en cuatro áreas motoras: Industria, Comercio, Construcción y Servicios empresariales. De acuerdo con el relevamiento, diez de los catorce sectores analizados achicaron su nómina de empleados durante el mes de octubre.
Crecimiento de la precariedad
Como contrapartida a la destrucción de empleo formal, el estudio identifica un cambio en la fisonomía de la población ocupada. Si bien las tasas de desempleo no se dispararon linealmente, esto se explica por el fortalecimiento de la informalidad. En términos técnicos, la desocupación se mantuvo contenida gracias al crecimiento del trabajo no registrado, lo que implica una precarización general de las condiciones de vida de la clase trabajadora.
