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Lo que nació como una ambiciosa estrategia de proyección internacional terminó en un inesperado traspié tecnológico y político. La cuenta oficial en inglés del presidente Javier Milei, diseñada para exportar su doctrina económica al público anglosajón, fue dada de baja de manera abrupta por la plataforma X (anteriormente Twitter), apenas cinco horas después de haber sido presentada con bombos y platillos.

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Una apuesta por la "batalla cultural" internacional

El lanzamiento, anunciado por el propio mandatario mediante un video donde instaba a sus seguidores extranjeros a sumarse a su comunidad digital, buscaba romper las barreras idiomáticas para difundir las "ideas de la libertad". Según fuentes de la Casa Rosada, el objetivo era consolidar el liderazgo global de Milei, permitiendo que sus reformas y discursos llegaran de forma directa a inversores, académicos y ciudadanos de todo el mundo, sin la mediación de traducciones externas.

Sin embargo, la iniciativa —inédita para un jefe de Estado argentino— se dio de frente con las políticas de moderación de la red social dirigida por Elon Musk, un empresario con quien el libertario ha cultivado una relación de mutua admiración.

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El motivo del bloqueo: las reglas de la comunidad

A pesar de la supuesta afinidad ideológica entre el Gobierno y el dueño de la plataforma, el sistema de seguridad de X no hizo excepciones. La cuenta @JMilei_English fue suspendida por infringir las normas de convivencia digital. Si bien la empresa no emitió un comunicado específico sobre el caso, este tipo de sanciones suelen estar vinculadas a protocolos automáticos contra el ciberacoso, la difusión de información no verificada o el incumplimiento de las políticas de uso de contenido multimedia.

Críticas y repercusiones

El incidente alimentó las críticas de diversos sectores que cuestionan la priorización de la comunicación en lenguas extranjeras en un contexto de crisis local. El revés digital deja al equipo de comunicación oficial en una posición incómoda: deben gestionar la rehabilitación de un canal que consideran estratégico mientras explican por qué una cuenta institucional fue detectada como infractora por los propios algoritmos de la red social que ellos mismos suelen elogiar como el último bastión de la libertad de expresión.

Por ahora, el ambicioso plan de "globalización" del mensaje presidencial ha quedado en suspenso, a la espera de que se resuelva el conflicto técnico con la plataforma de Musk.