En una reveladora entrevista con The New York Times, el presidente Donald Trump confirmó que la intervención de Estados Unidos en Venezuela no será un episodio breve. Tras la detención de Nicolás Maduro, la Casa Blanca planea establecer una supervisión prolongada sobre el país caribeño, centrando su estrategia en la explotación de los recursos energéticos para beneficio de ambas naciones.
Petróleo como motor de la reconstrucción
El mandatario fue tajante al ser cuestionado sobre los plazos de esta administración transitoria: el control estadounidense se extenderá "mucho más tiempo" de lo previsto. El plan maestro, diseñado junto al secretario de Estado Marco Rubio, se basa en un esquema de tres fases donde Washington gestionará la comercialización del crudo venezolano de forma indefinida.
·Rentabilidad estratégica: Trump aseguró que la reconstrucción de Venezuela se hará bajo términos beneficiosos para EE. UU., recibiendo cargamentos masivos de petróleo pesado (entre 30 y 50 millones de barriles) para estabilizar los precios internos.
·Financiamiento local: A cambio, el flujo de divisas generado por estas ventas se inyectará en la economía venezolana, la cual, según el presidente, "necesita el dinero desesperadamente".
·Colaboración con el interinato: El gobierno estadounidense destacó la "plena cooperación" de las actuales autoridades en Caracas (integradas por exfuncionarios del chavismo ahora bajo el mando de Delcy Rodríguez), con quienes mantienen comunicación constante a través de Marco Rubio.
El fantasma de Jimmy Carter y el éxito militar
Trump confesó que, durante la incursión en Caracas, su mayor temor era repetir el fracaso histórico de Jimmy Carter en Irán (1980). Para evitar un desastre logístico, reveló que se construyó una réplica exacta del complejo militar venezolano en una base de Kentucky para entrenar a las fuerzas de élite.
El presidente contrastó la captura de Maduro y Cilia Flores con lo que calificó como "la humillante retirada de Afganistán" de la gestión Biden, subrayando que su operativo fue quirúrgico y no dejó bajas estadounidenses.
Tensión regional y diplomacia de poder
La entrevista también ofreció un vistazo a la dinámica con otros líderes de la región. Durante el encuentro, Trump recibió una llamada del mandatario colombiano, Gustavo Petro, quien buscó mediar tras las recientes amenazas de Washington por el tráfico de cocaína. Tras la charla, Trump invitó a Petro a la
Casa Blanca, sugiriendo que la caída de Maduro ha servido como un "mensaje disuasivo" para todo el continente.
Puntos clave del nuevo orden en Venezuela:
·Sin elecciones a la vista: El mandatario evitó comprometerse con un cronograma electoral inmediato.
·Reconocimiento pragmático: La Casa Blanca ha optado por respaldar a Delcy Rodríguez como figura de transición, desplazando —por el momento— el protagonismo de la Nobel de la Paz, María Corina Machado.
·Seguridad: Trump no descartó visitar Venezuela en el futuro, una vez que el sector petrolero se estabilice y la seguridad esté garantizada.
