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En un operativo que escaló hasta el borde de un incidente militar directo, la Guardia Costera de los Estados Unidos logró interceptar y confiscar el buque “Marinera” en aguas del Atlántico Norte. La incautación, que culminó tras 14 días de persecución ininterrumpida, se produjo a pesar del intento de la Armada rusa por proteger el navío mediante el despliegue de un submarino de guerra.

El "Marinera": Un objetivo estratégico en la mira de Washington

El buque, anteriormente identificado como Bella-1, navegaba bajo bandera de Rusia transportando crudo venezolano. Según el Secretario de Estado, Marco Rubio, esta acción es una ejecución directa del "bloqueo total" ordenado por Donald Trump el pasado 16 de diciembre. El objetivo central de la Casa Blanca es desmantelar las redes de financiamiento que aún operan para el círculo cercano al capturado Nicolás Maduro, señalando específicamente al empresario Alex Saab.

Alerta por la "Flota Fantasma" y maniobras de ocultamiento

Datos de inteligencia naval y analistas de TankerTrackers.com han reportado un movimiento coordinado de buques que intentan burlar el cerco estadounidense tras la caída del régimen chavista el pasado sábado:

·Desaparición de radares: Al menos 16 tanqueros sancionados abandonaron puertos venezolanos de forma abrupta.

·Tácticas de engaño: 12 de estas embarcaciones desactivaron sus sistemas de geolocalización (AIS), mientras que otras 4 están utilizando spoofing para emitir señales de GPS falsas y encubrir su ruta hacia el este.

Colapso operativo y fractura en Caracas

La salida desesperada de estos cargamentos, asociados a las figuras de Saab y Ramón Carretero, responde a una crisis técnica inminente: los depósitos de almacenamiento en Venezuela han alcanzado su capacidad máxima. Si el crudo no se moviliza de inmediato, la infraestructura de extracción podría sufrir daños irreversibles por exceso de presión.

Este éxodo de crudo pone en evidencia la debilidad de la gestión de Delcy Rodríguez. La líder interina enfrenta una fractura interna en PDVSA, ya que la flota habría zarpado desobedeciendo las órdenes del gobierno provisional, demostrando que sectores operativos de la petrolera aún responden a los intereses del círculo de Maduro.