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Un grave episodio de incoherencia institucional sacude a la Policía regional tras confirmarse que un oficial principal, con funciones jerárquicas precisamente en el área de Seguridad Vial, protagonizó un siniestro vial mientras conducía con un elevado nivel de alcohol en sangre. El hecho, ocurrido en la madrugada del domingo, sumó un capítulo insólito cuando el uniformado se retiró de un centro de salud sin el alta médica.

El siniestro y el control positivo

El incidente tuvo lugar alrededor de las 06:40 horas en la Ruta 7, a la altura de la calle 3, en cercanías del barrio La Comarca (sentido Centenario-Neuquén). Según los reportes de la División Tránsito Villa Obrera:

Un Suzuki Fun blanco, conducido por el oficial Sergio Casagrande, colisionó contra el guardarrail por causas que aún se investigan, dejando restos del paragolpes sobre la calzada.
Al realizarse el control de alcoholemia, el resultado fue contundente: 1,51 gramos de alcohol por litro de sangre, una cifra que triplica los límites que el propio funcionario debe hacer cumplir en su labor diaria en el cuerpo de Seguridad Vial de Cipolletti.

"Fuga" del hospital y malestar interno

Tras el choque, Casagrande fue trasladado en ambulancia al Hospital Natalio Burd de Centenario para una evaluación preventiva. Sin embargo, la situación tomó un tinte escandaloso cuando efectivos policiales se presentaron en el nosocomio para tomarle declaración: el oficial se había retirado por sus propios medios, de forma intempestiva y sin haber recibido el alta de los profesionales de salud.

Fuentes internas de la fuerza reconocen que el caso genera un "daño profundo" a la imagen de la institución. El hecho de que un referente de la prevención vial sea quien infrinja las normas de manera tan flagrante golpea directamente la legitimidad de los operativos que se realizan en las rutas de la zona.

Consecuencias administrativas y judiciales

Ante la gravedad de lo ocurrido, se han activado los siguientes protocolos:

Se inició una investigación interna para definir sanciones que podrían incluir el pase a disponibilidad o la exoneración.

Además de la retención del vehículo, el oficial enfrenta las multas y procesos legales correspondientes a cualquier ciudadano bajo la normativa de "Alcoholemia Cero".

El caso reabre el debate sobre la conducta de los funcionarios públicos y la necesidad de controles más estrictos dentro de las propias filas para garantizar la coherencia entre el discurso preventivo y la práctica en las calles.