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Una jornada trágica se vivió este viernes en las inmediaciones de la terminal aérea de La Paz, cuando una aeronave de gran porte perteneciente a la Fuerza Aérea Boliviana (FAB) se precipitó a tierra poco después de iniciar su maniobra de despegue. El accidente, que cobró la vida de al menos 15 personas, derivó en un escenario de tensión extrema debido a la naturaleza de la carga que transportaba la unidad.


El factor climático y el impacto

El siniestro involucró a un Hércules C-130 (identificado con la matrícula FAB-008), el cual intentaba ganar altura bajo condiciones meteorológicas adversas. Una severa tormenta de granizo y lluvias intensas habrían sellado el destino de la misión, provocando que el transporte perdiera sustentación y se estrellara directamente sobre una de las avenidas laterales que circundan el aeropuerto, una zona de alto tránsito vehicular y peatonal.

Tensión por el cargamento del Banco Central

Tras el impacto, la tragedia tomó un giro inesperado. La aeronave operaba como transporte de caudales para el Banco Central de Bolivia, y la violencia del choque provocó que cajas y fajos de billetes quedaran desparramados sobre el asfalto.

En medio del fuego y los escombros, se registraron situaciones de enorme complejidad para las fuerzas de seguridad:

·Intentos de saqueo: Numerosos transeúntes y vecinos, aprovechando el desconcierto inicial, intentaron recolectar el dinero disperso antes de que se estableciera el perímetro de seguridad.

·Operativo de emergencia: Los bomberos y la policía debieron dividir sus esfuerzos entre el rescate de sobrevivientes, el combate de focos ígneos en los vehículos aplastados y la custodia de los activos estatales que quedaron expuestos en la vía pública.

Balance de víctimas e investigación

El coronel Pavel Tovar, titular de Bomberos, ratificó el fallecimiento de quince personas, aunque aclaró que las tareas de remoción de escombros podrían elevar esa cifra. Mientras los heridos son trasladados a centros de salud cercanos, el Gobierno ha iniciado un peritaje técnico para confirmar si el hielo acumulado por el granizo fue el desencadenante mecánico de la caída o si existieron otros factores en el mantenimiento de la aeronave.

La zona permanece militarizada para garantizar la recuperación total del tesoro transportado y facilitar las labores de los peritos aeronáuticos.