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La intensa balacera ocurrida en la noche de miércoles y madrugada del jueves en el barrio Otaño de Plaza Huincul, disparó un sinfín de comentarios.

En primer lugar, cabe señalar que los disparos comenzaron a sonar alrededor de las 23.50 del miércoles. Lo peor ocurrió después de las 0 cuando directamente se gatillaron ráfagas. Los estruendos, cesaron alrededor de las 4.30 del jueves.

Cabe aclarar que no hubo registro de heridos ni tampoco se informó de daños por balas perdidas lo que no hubiera sido extraño, en función de la cantidad de disparos que se efectuaron. No obstante, hasta esta tarde no hubo reportes de una ni otra cosa.

En cuanto a los autores de e disparos, las versiones apuntan en general a grupos vinculados al narcomenudeo y los enfrentamientos entre rivales.

Incluso, algunos distribuyeron fotos de un adolescente, familiar de una condenada por venta de drogas, posando con dos armas. Una de ellas, con cargador extendido, lo que podría explicar las ráfagas.

Por el momento, no hubo allanamientos u operativos relacionados al tema aunque, como es obvio, se investiga. Habrá que ver qué resultados arroja y si los hechos se repiten.