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Un grave episodio ha conmocionado a la comunidad sanitaria de Junín; Buenos Aires,  tras el ingreso de una menor de cinco años al Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA) Abraham Piñeyro. Los análisis clínicos realizados a la pequeña habrían detectado trazas de estupefacientes en su organismo —específicamente una sustancia compatible con la cocaína—, lo que obligó a su inmediata internación y tratamiento de urgencia.

Un escenario que excede la problemática neonatal

Si bien los equipos médicos de la región están tristemente habituados a tratar casos de "abstinencia neonatal" (bebés que nacen con adicciones transmitidas por sus madres durante el embarazo), este evento ha generado un impacto mayor. Al tratarse de una niña de 5 años, el hallazgo de drogas en su sistema no responde a la gestación ni a la lactancia, lo que sugiere una exposición directa o accidental dentro de su entorno conviviente.

El hermetismo oficial por parte de las autoridades del hospital ha sido la tónica desde el pasado 16 de enero, cuando se detectó el cuadro. Sin embargo, fuentes cercanas a la institución confirmaron la gravedad de la situación clínica de la menor, quien permanece bajo observación mientras se le brinda la contención médica necesaria para desintoxicar su organismo.

El foco sobre la Justicia y el Servicio Local

El caso no solo es una emergencia médica, sino que ha derivado en un severo cuestionamiento hacia los organismos de protección de la niñez y el sistema judicial local. Según trascendió, el entorno familiar de la niña ya habría sido objeto de intervenciones previas debido a los severos problemas de adicción que atraviesa su progenitora.

La pregunta que resuena hoy en los pasillos judiciales y sanitarios es por qué no se tomaron medidas precautorias de mayor peso antes de que ocurriera esta intoxicación.

Expertos en minoridad señalan que, ante un cuadro persistente de consumo de drogas por parte de los adultos a cargo, la Justicia debería haber actuado para resguardar la integridad física de los hijos, algo que en este caso parece haber fallado de manera crítica.

Estado actual y repercusión

Hasta el momento, no se ha emitido un parte médico formal para proteger la identidad y privacidad de la pequeña, pero el Servicio Local de Promoción y Protección de los Derechos del Niño ya ha tomado cartas en el asunto. La comunidad aguarda una resolución que garantice que la menor no regrese a un entorno de riesgo extremo una vez que reciba el alta médica.