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La madrugada de este miércoles se vio sacudida por un hallazgo trágico en el barrio Gran Neuquén Sur, de la ciudad capitalina. En las inmediaciones de la zona conocida como Atahualpa I, el cuerpo de un hombre de aproximadamente 30 años fue encontrado sin vida.

El hallazgo: un escenario inesperado

Minutos después de las 4 de la mañana, la quietud de las calles Rahue y Trabajador Estatal Neuquino fue interrumpida por dos adolescentes de 11 y 15 años que circulaban por el lugar. Los menores divisaron a una persona desplomada en la acera, justo frente al ingreso de una vivienda particular. Al notar que el sujeto no presentaba signos de reacción ante los llamados, los jóvenes alertaron rápidamente a los vecinos de la cuadra.

La dueña de la propiedad, una mujer de avanzada edad, salió a la calle solo para encontrarse con una escena desconocida: el hombre fallecido no pertenecía a su círculo ni era alguien identificado habitualmente en la zona.

El protocolo judicial en marcha

Dada la proximidad del lugar con el Cuartel VI Valentina Norte de Bomberos, el aviso a las autoridades fue casi instantáneo. La fiscal del caso, Lucrecia Sola, se puso al frente de la investigación de manera presencial desde las primeras horas del día.

Aunque el examen preliminar realizado por el médico policial y el equipo de Criminalística no detectó lesiones externas ni signos evidentes de criminalidad, la fiscalía mantiene la cautela. Para descartar cualquier hipótesis delictiva, se han ordenado dos medidas fundamentales:

El cuerpo fue trasladado a la morgue judicial para determinar si el deceso se produjo por causas naturales o si existen factores internos no detectables a simple vista.

Se ordenó un relevamiento de las cámaras de seguridad, tanto públicas como privadas, para reconstruir el trayecto de la víctima y determinar si llegó al lugar por sus propios medios o si estuvo acompañado antes de colapsar.
Identidad desconocida

Un dato que suma complejidad al caso es que el hombre no portaba ningún tipo de documentación entre sus pertenencias. Los peritos estiman que su edad ronda entre los 27 y 30 años, pero su identidad sigue siendo un misterio. Al no haber sido reconocido por los residentes del barrio, los investigadores trabajan ahora en el cruce de datos con denuncias recientes por desaparición de personas o pedidos de averiguación de paradero en las comisarías locales.