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Los dos hombres que fueron baleados en la noche de este lunes en el barrio Otaño, se negaron a denunciar o a aportar cualquier dato. ¿Hay miedo?, o es un simple código mafioso.
Los casos de violencia en el barrio Otaño de Plaza Huincul son cada vez más crudos, más habituales y totalmente impunes.

Una de las víctimas del incendio de una casa, había advertido por redes sociales su temor de que el suceso pudiera ocurrir hace 3 semanas. En ese interín ardieron tres viviendas. El sábado 13 de enero hubo un intento de prender fuego una a la que alguien le roció un líquido inflamable; el lunes 22 de enero, finalmente lograron prender fuego una y las llamas se extendieron a la lindera. En ese mismo suceso, con policía en los alrededores, los bomberos debieron retirarse porque había disparos de arma de fuego.

En la noche de ese mismo lunes, balearon a los dos hombres, uno de algo más de 40 años y otro de alrededor de 20.

En medio hubo otros hechos… varios…. En uno de ellos, “alguien” perdió una .9mm que quedó tirada en la vía pública. Esos otros “hechos” no dejaron heridos y por eso no se denunciaron.

En definitiva, tres ataques de distinto calibre en 8 días y sin ningún obstáculo… para la delincuencia.

Quien adelantó que podía haber un ataque incendiario contra la vivienda se quejó también de la inactividad de la justicia. Lo sucedido parece confirmar esas palabras.

El “foco narco” de Plaza Huincul no es nuevo. Se gestó al paso de varios años y las pruebas, a la fecha, evidencian que el estado no pudo o no hizo nada para detenerlo. Y esta vez hasta alguien había avisado que sucedería.

Obviamente cuando hay alguien decidido a cometer un acto delictivo es muy difícil hacer algún tipo de prevención. Pero después de tres ataques incendiarios y dos heridos de bala….