El sistema educativo dependiente de las Fuerzas Armadas se encuentra sumido en una profunda crisis estructural. Así lo revela un documento interno elaborado de forma conjunta por el cuerpo profesional de instituciones de prestigio histórico, tales como el Instituto Dámaso Centeno, la Escuela Superior de Guerra, el Colegio Militar, la Facultad de Ingeniería del Ejército y la Escuela Sargento Cabral. El informe advierte que, mientras las agendas públicas debaten sobre el mérito y la excelencia académica, las aulas de la órbita de Defensa sufren el impacto de remuneraciones de indigencia, asimetrías internas y una deserción masiva de docentes.
Distorsiones en la escala de haberes y el efecto del suplemento
Las estadísticas recolectadas en el análisis exponen el fuerte retraso de los ingresos en el sector:
·Preceptores de Nivel Superior: Perciben haberes mensuales de bolsillo que rondan los $400.000.
·Preceptores de Nivel Medio: Su remuneración neta se ubica en el orden de los $550.000.
·Maestras de grado: Alcanzan un piso de $570.000, una cifra que solo se logra mediante la inclusión de una suma fija no bonificable de $150.000 otorgada en septiembre de 2025.
El estudio detalla una paradoja arancelaria: la hora cátedra en el Nivel Medio se cotiza cerca de los $28.000, mientras que en el Nivel Superior disminuye a $26.000, rompiendo toda lógica de jerarquización profesional. Los especialistas adjudican gran parte de este descalabro a la mala implementación del bono de 2025, el cual fue diseñado con un tope de 24 horas cátedra o un solo cargo. Como consecuencia de este límite, quienes poseen mayor carga horaria o trabajan en los niveles universitario y superior quedaron completamente marginados del beneficio, dejando a más del 60% del plantel docente fuera de la asignación y profundizando el malestar interno.
El contraste con las jurisdicciones locales y el piso federal
La pérdida de competitividad de las instituciones militares queda en evidencia al cotejar sus ingresos con los de los sistemas educativos de la región metropolitana. Mientras una maestra del Ministerio de Defensa cobra $570.000, puestos idénticos en la Provincia de Buenos Aires y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires duplican ese valor, superando el $1.100.000 mensual.
En el ámbito porteño, la hora cátedra oscila entre los $46.770 y los $69.930 según el escalafón. Por su parte, el módulo bonaerense de Nivel Medio se ubica entre los $31.000 y los $52.000 de base, al tiempo que en el Nivel Superior sobrepasa los $44.000, sin requerir de compensaciones adicionales de emergencia.
El informe técnico resalta que las remuneraciones del sector militar violan de forma directa las pautas del Consejo Federal de Educación, el cual dictaminó que el sueldo mínimo docente a nivel nacional debe ser de $650.000 para abril de 2026 y de $700.000 para mayo de 2026. Ante este escenario de rezago, los redactores del documento alertan que se estarían vulnerando las garantías de equidad de la Ley 17.409 (Estatuto para el Personal Docente Civil de las Fuerzas Armadas) y los preceptos constitucionales del artículo 14 bis bajo la premisa de "igual remuneración por igual tarea".
Éxodo de profesionales y debate legislativo
Las secuelas materiales de esta política de ajuste comenzaron a manifestarse con fuerza a fines de 2024 y adquirieron ribetes de extrema gravedad durante la primera mitad de 2026. Las autoridades de las diversas instituciones reportan un goteo constante de renuncias, vacantes imposibles de cubrir en disciplinas estratégicas y una migración masiva de educadores experimentados hacia las órbitas provinciales, poniendo en riesgo el histórico estándar de disciplina y calidad de los liceos militares.
La problemática forma parte de los frentes de conflicto que arrastra la cartera de Defensa desde el inicio de la gestión nacional actual. En el ámbito parlamentario, el diputado Maximiliano Ferraro impulsó un proyecto de ley orientado a establecer un mecanismo de indexación y equiparación automática y permanente para el personal docente de las instituciones ligadas a las fuerzas operativas. Si bien desde el Poder Ejecutivo se buscó desactivar los reclamos mediante el anuncio de subas de hasta el 43% para los institutos de formación militar, las representaciones gremiales sostienen que el alcance de las medidas sigue siendo insuficiente para revertir el atraso acumulado frente a la inflación y las provincias.
