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La crisis de la gigante avícola Granja Tres Arroyos ha sumado un nuevo capítulo que profundiza la incertidumbre de sus operarios. La compañía dispuso la suspensión de cerca de 200 trabajadores en su planta de La Lonja, una medida drástica que se extenderá por 180 días y que viene acompañada de fuertes recortes salariales en un contexto de asfixia financiera.

El esquema del ajuste: Menos días y menos ingresos

La reestructuración impuesta por la firma modifica radicalmente la dinámica laboral y el bolsillo de los empleados:

Reducción de jornada: La semana laboral se achica de cinco a tres días.

Recorte salarial: Los días de suspensión serán abonados apenas al 50% de su valor.

Pago fraccionado: Se mantiene la modalidad de pagos en cuotas, una práctica que la empresa arrastra desde hace más de un año y que ya había provocado medidas de fuerza a principios de 2026.

Mientras la mayoría de la planta enfrenta este recorte, solo un grupo de 40 operarios del sector de productos rebozados mantiene la actividad normal, evidenciando una caída selectiva en las líneas de producción.
El factor China y el lastre de la gripe aviar

El origen del colapso financiero de la empresa tiene una fecha clave: el brote de gripe aviar en 2023. Aquella crisis sanitaria clausuró las exportaciones al mercado chino, un destino vital que representaba una inyección de divisas fundamental.

Para la industria, el cierre de China significó una pérdida de 160 millones de dólares. En el caso específico de Granja Tres Arroyos, su capacidad exportadora se desplomó del 33% al 25%, obligándola a volcar excedentes en un mercado interno con bajo poder de compra, lo que terminó por liquidar su flujo de caja.
Un achique que no se detiene

Las suspensiones en La Lonja son el último eslabón de un plan de retiro que la empresa ejecuta desde hace dos años:

Cierre de plantas: En 2025, la firma clausuró su unidad en Becar (Concepción del Uruguay), trasladando a casi 300 operarios.

Reducción de personal: Solo durante el año pasado, unos 400 trabajadores salieron de la compañía mediante despidos, retiros voluntarios y acuerdos bajo un Procedimiento Preventivo de Crisis.

Conflicto gremial: El malestar interno escala no solo contra la patronal, sino también contra la conducción sindical, a quienes los delegados de base acusan de haberlos dejado "a la deriva" en medio de la negociación.

Con un pasivo que no logra sanearse y mercados internacionales que no terminan de reaccionar, Granja Tres Arroyos —un emblema del sector avícola— atraviesa su momento más crítico, poniendo en riesgo la estabilidad de una de las principales cadenas de valor alimenticias de la provincia.