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Según los últimos datos del INDEC, la producción fabril retrocedió un 8,7% interanual. El desplome golpeó con especial dureza a los rubros textil, automotriz y tecnológico, en un escenario marcado por la apertura de importaciones y el enfriamiento del consumo interno.


El aparato productivo nacional atraviesa un primer bimestre crítico. El Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI) reveló que la actividad no solo cayó frente al año pasado, sino que también profundizó su deterioro en la comparación mensual, con una baja del 4% respecto a enero. Esta tendencia negativa consolida un retroceso acumulado del 6% en lo que va de 2026, encendiendo las alarmas sobre la sostenibilidad del empleo en las principales cuencas industriales.

Crisis en el consumo y presión importadora

El sector textil y de calzado se posiciona como uno de los más castigados por la actual coyuntura. Con una caída que roza el 20% interanual en términos generales, algunos segmentos específicos como el calzado y la producción de tejidos registraron derrumbes superiores al 40%.

Desde las cámaras empresarias del rubro atribuyen este fenómeno a una "pinza" económica: por un lado, la pérdida del poder adquisitivo de los hogares ha paralizado las ventas; por el otro, la mayor facilidad para el ingreso de productos extranjeros ha desplazado a la fabricación local, que enfrenta costos operativos crecientes.

El freno de los sectores estratégicos

La industria automotriz, tradicional motor del crecimiento económico, tampoco logró escapar a la tendencia. La fabricación de vehículos sufrió una caída cercana al 30% interanual en febrero, arrastrando consigo a toda la cadena de autopartistas. Este parate responde a la incertidumbre del mercado y a un reajuste en los planes de producción de las principales terminales instaladas en el país.

El panorama se torna aún más sombrío en el ámbito tecnológico. La producción de equipos electrónicos y de comunicación experimentó un desplome superior al 50%, lo que representa un virtual congelamiento de la actividad en este segmento. A esto se suma el retroceso en la industria del plástico y el caucho, vinculada directamente al abastecimiento de insumos para otras fábricas, lo que confirma que la recesión está afectando a toda la cadena de valor.

Un escenario de incertidumbre

El informe del INDEC, que monitorea la actividad en más de 5.000 establecimientos en todo el territorio nacional, refleja un escenario de debilidad estructural. Si bien la medición de "tendencia-ciclo" mostró una variación mínima positiva, los analistas coinciden en que no existen señales claras de un piso para la caída. La combinación de una demanda interna deprimida y un nuevo esquema de competencia externa plantea un desafío inédito para la industria argentina en el corto plazo.