Imagen

Durante casi 120 años, el apellido Rigolleau fue mucho más que una marca; fue el motor que transformó a Berazategui de una zona rural en un polo industrial estratégico. Sin embargo, la histórica cristalería —cuyo nombre bautiza la avenida principal del distrito— atraviesa hoy uno de sus momentos más oscuros, marcado por un rojo financiero alarmante y un cambio de modelo que hiere la identidad local: el reemplazo de la fabricación nacional por productos "Hecho en China".


El desplome de los indicadores


El paso de la producción al "balance en rojo" quedó plasmado en los registros contables de la compañía. En apenas dos ejercicios, la situación dio un vuelco drástico:

·De la ganancia a la pérdida: Mientras que en 2023 la empresa reportó utilidades por $720 millones, el año siguiente cerró con un déficit de $1.978 millones. La sangría no se detuvo y las pérdidas acumuladas ya superan los $7.000 millones.

·Caída del mercado: Las ventas sufrieron un derrumbe interanual del 33%, mientras que el volumen de producción en planta retrocedió un 15%.

·Capacidad ociosa: Organizaciones sindicales advirtieron que uno de los hornos industriales —que históricamente funcionan sin interrupciones— se encuentra detenido.

El impacto en el empleo y la identidad

La crisis dejó de ser una cifra para convertirse en una realidad social. Entre 2023 y 2024, la nómina de trabajadores se redujo de 862 a 757, lo que significa que más de 100 familias quedaron fuera del circuito productivo de la planta.

Para los vecinos de Berazategui, el golpe más fuerte es simbólico. Artículos de cocina y recipientes para horno que durante generaciones salieron de las fundiciones locales, ahora llegan a las góndolas con la etiqueta: "Hecho en China. Importado por Rigolleau S.A.". La empresa admitió que la falta de competitividad destrozó sus niveles de exportación, obligándola a abastecer ciertos segmentos mediante la importación para sobrevivir.

Un desafío macroeconómico

La firma atribuye este escenario a un contexto "desafiante", donde el consumo minorista y la venta de alimentos y bebidas no logran recuperarse. Si bien Rigolleau mantiene activas sus líneas de envases para la industria farmacéutica y alimenticia, el avance de las importaciones pone en duda el futuro del entramado industrial que le dio a Berazategui el título de Capital Nacional del Vidrio.