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Tras el fracaso del proceso preventivo de crisis, la justicia dictó la quiebra de la firma Alimentos Refrigerados S.A. Las plantas de Córdoba y Buenos Aires cesaron sus actividades, sumando una nueva caída de peso en el sector lácteo.


El panorama industrial argentino registra un nuevo golpe tras la declaración de quiebra de Alimentos Refrigerados S.A. (ARSA). La compañía, encargada históricamente de la elaboración de la línea de postres, flanes y yogures de la marca SanCor, cerró sus puertas de manera definitiva, afectando a las plantas de Lincoln (Buenos Aires) y Monte Cristo (Córdoba).

Un colapso anunciado

La caída de ARSA no fue repentina. La firma ya había iniciado un concurso preventivo en abril de 2024 debido a un complejo escenario financiero. Sin embargo, al no presentarse ofertas de salvataje ni propuestas de inversión viables, la Justicia determinó el cese de sus operaciones. Entre los factores que la empresa alegó para explicar su crisis se encuentran:

·La marcada caída del consumo interno.

·El fuerte incremento en los costos de producción y el precio de la leche cruda.

·El impacto de la inflación y el quiebre de la cadena de pagos.

El drama de los trabajadores

La quiebra deja a 400 empleados sin sustento, quienes ahora inician una batalla legal para intentar cobrar lo que les corresponde. A través de sus representantes, los trabajadores ya han presentado pedidos de Pronto Pago Laboral Colectivo ante la Justicia, exigiendo el pago de salarios adeudados, preavisos e indemnizaciones por antigüedad.

El fin de una red logística nacional

ARSA no era un actor menor en el mercado; su red alcanzaba a más de 165 distribuidores y permitía que sus productos llegaran a 70.000 comercios en todo el país. Su historia reciente estuvo marcada por cambios de mando: tras ser administrada por el Grupo Vicentin, pasó a manos de capitales venezolanos (ex dueños de la también desaparecida La Suipachense), quienes no lograron revertir el declive.

Con este cierre, el sector lácteo confirma ser uno de los más vulnerables frente a las actuales políticas macroeconómicas y la retracción del mercado, sumando a cientos de operarios a las cifras de desempleo en las provincias de Córdoba y Buenos Aires