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A pesar de los esfuerzos oficiales por destacar la estabilidad macroeconómica, los indicadores de ingresos en Argentina muestran un panorama de fragilidad estructural. La capacidad de compra de las familias ha sufrido una contracción que, en ciertos rubros, marca mínimos históricos, configurando un escenario donde la baja de la inflación por sí sola no logra revertir el deterioro del nivel de vida.

El desplome del Salario Mínimo y Jubilaciones

El informe destaca que el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) atraviesa su momento más crítico en la serie histórica. La capacidad de este ingreso para cubrir la Canasta Básica Total se ha reducido drásticamente:

Pérdida real: Se estima una caída del 35% en el poder de compra entre 2023 y 2026.

Jubilaciones en retroceso: Los haberes mínimos (incluyendo bonos) acumulan ocho meses de caída consecutiva. En términos reales, el poder adquisitivo previsional de 2025 cerró casi un 10% por debajo de los valores de 2023.

La ilusión de las transferencias sociales (AUH y Alimentar)

Si bien la Asignación Universal por Hijo (AUH) mostró incrementos nominales importantes, el análisis de la Fundación Encuentro advierte sobre una pérdida de cobertura efectiva.

Al combinar la AUH con la Tarjeta Alimentar, se observa que desde mediados de 2025 estos beneficios perdieron 10 puntos de cobertura sobre la canasta alimentaria individual, lo que indica que el ritmo de actualización no logra seguir el costo real de los alimentos.

El impacto en el consumo y la economía real
La erosión de los ingresos formales y públicos ha tenido un efecto inmediato en la actividad comercial. El ajuste de los hogares se manifiesta con fuerza en sectores no esenciales:

Ventas en picada: Los rubros de indumentaria, recreación y cultura registran caídas superiores al 25%.

Efecto de las tasas: La política monetaria de tasas altas, diseñada para contener precios, actúa simultáneamente como un freno a la actividad económica, dificultando cualquier posibilidad de recuperación salarial genuina en el corto plazo.

La paradoja de la política monetaria

El documento sugiere que el Gobierno mantiene una estrategia restrictiva que, aunque busca anclar los precios, no ha logrado detener la suba constante en el costo de vida. Mientras la atención oficial se dispersa en conflictos legislativos y retórica en redes sociales, el núcleo de la economía doméstica —la capacidad de consumo— continúa debilitándose sobre un esquema que favorece solo a sectores muy reducidos de la población.