La planta de Cervecería Argentina Sociedad Anónima (CASA), un emblema industrial de la ciudad de Zárate, atraviesa una drástica transformación operativa. Ante un escenario de retracción económica, la firma inició un nuevo programa de retiros voluntarios con el fin de reducir su plantilla, una decisión que fue negociada previamente con la representación sindical del sector.
Una reducción del 70% en la fuerza laboral
El proceso de achique en la planta local no es un evento aislado, sino la culminación de un plan de reestructuración que se aceleró en los últimos años:
La estrategia de la empresa apunta a consolidar toda su actividad en una única línea de producción. Mientras que en 2022 la fábrica empleaba a 260 operarios, el plan actual busca estabilizar la dotación en apenas 70 trabajadores. En esta nueva etapa, el recorte afecta a unos 60 empleados. Actualmente, la planta se encarga del embotellado de la marca Corona y, de forma eventual, de Brahma.
Los motivos: Consumo en baja e importaciones
Desde el gremio cervecero señalaron que esta crisis es el resultado directo de la coyuntura macroeconómica. Identificaron dos factores principales que asfixian la producción nacional:
El consumo de bebidas ha mostrado una fuerte tendencia a la baja, impactando en los volúmenes de fabricación necesarios para mantener las líneas activas. Advierten que la apertura de las importaciones está desplazando a la producción local, dificultando la sostenibilidad de plantas con estructuras de costos elevadas.
Preocupación en el cordón industrial
El ajuste en la ex Isenbeck genera una profunda inquietud en la zona de Zárate, ya que se suma a otros procesos de parálisis industrial en la región. Lo que antes era una planta de producción diversificada se encamina ahora a convertirse en una unidad operativa mínima, reflejando el complejo momento que atraviesa la industria manufacturera argentina.
