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El inicio de año ha traído un panorama sombrío para el consumo de proteína animal en Argentina. Mientras que el índice general de precios de enero se ubicó en un 2,9%, el rubro de Alimentos y Bebidas trepó hasta un 4,7%, traccionado principalmente por los cortes vacunos, que se encarecieron un 4,9% en solo treinta días.

La brecha de los 40 puntos
La disparidad entre el costo de vida y el precio del mostrador es alarmante. En el último año, mientras el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró un avance del 32,4%, la carne vacuna se disparó un 73,4%. Esto significa que el producto básico de la dieta argentina aumentó 41 puntos porcentuales por encima de la inflación general, duplicando prácticamente el ritmo de los demás precios de la economía.

Actualmente, el valor promedio de la carne se sitúa en $15.275, pero los cortes más demandados, como el asado, ya se comercializan por encima de los $20.000 en la mayoría de las carnicerías.

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Promesas de campaña vs. Realidad de góndola
El escenario actual expone una contradicción con los discursos políticos de años anteriores. Durante la campaña presidencial, desde los sectores hoy gobernantes se fustigaba la gestión de Sergio Massa señalando que, entre 2019 y 2023, el asado había pasado de $290 a $2.590 (un incremento del 890% en cuatro años).

Sin embargo, la aceleración actual es notablemente superior en términos de tiempo:

En la gestión previa, el salto del 890% se dio en un lapso de 48 meses.

En los 24 meses de la administración actual, el asado ya acumula un alza cercana al 770%, alcanzando los valores récord actuales.

Esta dinámica refleja que, en apenas la mitad del tiempo de gestión, la suba nominal de los alimentos ha igualado casi la magnitud de los incrementos del periodo anterior, licuando el poder adquisitivo de los salarios frente a la canasta básica.