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Un análisis del Instituto de Economía de la UADE (Ineco) revela que la fisonomía del consumo de proteínas en Argentina ha mutado drásticamente, marcando un mínimo histórico para la carne vacuna.


La brecha de precios: El "Efecto Pollo"

La razón principal de este cambio es puramente matemática. La capacidad de compra del consumidor se ha desplazado hacia opciones más económicas debido a una disparidad de precios sin precedentes:

·Poder de compra: Históricamente, por cada kilo de asado se podían obtener dos de pollo. En la actualidad, esa relación se duplicó: un kilo de carne vacuna equivale a cuatro kilos de ave.

·Precio real: El corte de asado promedia los $15.340, un valor que se sitúa casi un 50% por encima de su media histórica de las últimas tres décadas (ajustada por inflación).

Transformación del plato nacional (1990 vs. 2025)

Aunque el consumo total de carnes subió un 12%, la distribución es radicalmente distinta. La carne roja ha perdido su hegemonía absoluta:

1.Carne Vacuna: Cayó de 52 kg por persona en 1990 a apenas 30 kg en 2025 (una baja del 42%).

2.Pollo: Ha logrado un empate técnico con la vaca, capturando cerca del 38% del mercado.

3.Cerdo: Se consolida como la tercera opción con un 15,2% de participación.


Salarios y Exportaciones

A pesar de la sensación de carestía, el informe arroja un dato curioso sobre el poder adquisitivo actual:

·En el periodo 2024-2025, un salario promedio permite comprar 154 kg de asado, una cifra levemente superior a los 150 kg del periodo previo (2020-2023), aunque todavía muy por debajo del récord de 2008, cuando se podían adquirir 277 kg.

¿Por qué sube el precio interno? Gran parte de la respuesta está en el mercado externo. En los últimos 23 años, las exportaciones de carne se dispararon un 230% en volumen, lo que genera una presión alcista en los mostradores locales.