A partir de enero de 2026, el organismo oficial implementa una actualización metodológica que otorga mayor relevancia a los servicios y el transporte. El nuevo cálculo revela un impacto inflacionario superior al medido anteriormente desde el inicio del actual mandato.
El sistema estadístico nacional atraviesa una transformación estructural con la entrada en vigencia de un nuevo Índice de Precios al Consumidor (IPC). Esta actualización, basada en los consumos relevados por la ENGHo 2017/18, arroja una cifra acumulada de inflación cercana al 270% desde diciembre de 2023, superando el 259% que estimaba la metodología previa.
Claves de la nueva metodología
La reforma del INDEC no es solo numérica, sino que busca captar con mayor fidelidad el comportamiento de gasto de la sociedad actual:
·Aumento de representatividad: El relevamiento pasó de capturar 320.000 precios a un total de 500.000, ampliando además la base de informantes.
·Rebalanceo de rubros: Se incrementó el peso de sectores que mostraron fuertes alzas, como Transporte, Comunicaciones y Vivienda (incluyendo agua, luz y gas).
·Reducción de ponderación: Se le restó incidencia a categorías como Salud, Alimentos y Vestimenta, que habían tenido un comportamiento más estable en el último periodo.
Balance de 2025 y cierre de año
Con las cifras oficiales consolidadas hasta el mes de noviembre, la inflación interanual de 2025 se situó en el 27,9%. Las proyecciones privadas para el mes de diciembre, que oscilan entre el 2,3% y el 2,5%, permiten anticipar que el cierre anual del primer año completo de gestión se ubicará en torno al 31%.
El ajuste metodológico evidencia que, al otorgar más peso a los servicios regulados y el transporte, el encarecimiento del costo de vida durante el mandato presidencial ha sido más profundo de lo que mostraba el índice anterior.
Perspectivas para el ciclo 2026
La implementación del nuevo índice ocurre en un escenario de debate sobre la sostenibilidad de la baja de precios:
1.Visión optimista: Algunos analistas prevén una desaceleración en los próximos trimestres apoyada en la rigidez de las políticas fiscales y monetarias.
2.Visión de alerta: Economistas del sector privado advierten que el índice seguirá bajo presión. Señalan que la falta de una acumulación de reservas sólida y la incertidumbre cambiaria podrían mantener las cifras interanuales en niveles elevados antes de lograr una tendencia descendente definitiva.
