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El entrenador argentino, ex Alianza de Cutral Co que acaba de coronarse campeón del ascenso en Bolivia con San Martín de Yacuiba, propone un enfoque que prioriza la velocidad mental por sobre lo físico, con entrenamientos diseñados para replicar situaciones reales de juego y mejorar la capacidad de decidir bajo presión.

En un fútbol donde cada segundo cuenta y el margen de error es mínimo, el entrenador Mauricio Laburdette impulsa una mirada que redefine las bases del rendimiento: el diferencial ya no está únicamente en lo físico o lo técnico, sino en la capacidad de tomar decisiones acertadas en contextos de alta exigencia. Con 49 años y una trayectoria en distintos países de Sudamérica y Centroamérica, el técnico desarrolló el denominado Modelo Cognitivo Competitivo, una metodología que pone en el centro las capacidades mentales del jugador.


En diálogo con este medio, Laburdette explicó el origen de su idea y cómo fue evolucionando con la práctica: “En un momento, en el fútbol se podía sacar ventaja desde lo físico. Hoy la solución está en la velocidad mental, en la toma de decisiones correcta en el menor tiempo posible”. El entrenador comenzó a implementar este enfoque en 2019, durante su paso por Atlético Bermejo de Bolivia, donde empezó a trabajar con ejercicios que simulan situaciones reales de partido. “Noté que los jugadores mejoraban la velocidad de decisión y los pases eran más correctos. El equipo empezó a marcar diferencias desde ahí”, detalló.


Un sistema integral para el alto rendimiento


El modelo propone un entrenamiento integral que articula lo técnico, táctico, físico y emocional con lo cognitivo. Lejos de los ejercicios analíticos tradicionales, sus prácticas se centran en escenarios dinámicos como rondos, juegos reducidos y tareas de transición, donde el futbolista debe percibir, interpretar y decidir en fracciones de segundo. “Diseño tareas para que el jugador entrene como si estuviera jugando, tomando decisiones reales todo el tiempo”, explicó.


Además, Laburdette subrayó la importancia de la gestión de cargas y la recuperación, aspectos que también contempla desde una perspectiva cognitiva:
Gestión de cargas: Se bajan las cargas físicas y mentales 48 horas antes del partido para evitar la saturación del deportista.


Impacto diferido: El entrenador sostiene que lo realizado en una jornada impacta directamente dos días después.


Trabajo interdisciplinario: La planificación se estructura en conjunto con médicos y kinesiólogos para optimizar el rendimiento y cuidar la salud.


Periodización y resultados


Para sostener esta lógica, el entrenador aplica la Periodización Estructurada, un sistema que organiza los estímulos en función de la competencia. “El modelo define qué entrenar, la periodización determina cómo y cuándo hacerlo”, sintetizó. Esta metodología se apoya en tres pilares: una identidad de juego clara, alta intensidad cognitiva y fortaleza emocional, con el objetivo de formar futbolistas que comprendan el juego y respondan con criterio en escenarios de presión.


Su recorrido profesional respalda esta visión. Desde sus inicios como preparador físico hasta su consolidación como entrenador, Laburdette fue moldeando una propuesta propia que hoy encuentra resultados concretos. Uno de los más recientes fue la consagración en el Torneo Clasificatorio a la Copa Simón Bolívar 2026 con Deportivo San Martín de Bolivia, donde su equipo mostró una identidad definida y una notable capacidad para sostener el rendimiento en contextos competitivos exigentes.

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