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El empate entre Independiente y Estudiantes de La Plata en el Libertadores de América quedó en segundo plano ante la figura de Santiago Ascacíbar. En el epicentro de una de las novelas más intensas del mercado de pases, el capitán del "Pincha" fue el foco de todas las miradas, no solo por su despliegue físico habitual, sino por los gestos que podrían anticipar su desembarco en Boca Juniors.


Compromiso en el césped y hermetismo fuera de él

A pesar de que las gestiones entre los clubes de La Plata y la Ribera están en una etapa definitoria, el "Ruso" salió al campo con la intensidad que lo caracteriza. Jugó los noventa minutos sin escatimar esfuerzos, como si los rumores de una transferencia inminente no pesaran sobre sus hombros. Sin embargo, el clima de despedida se sintió con fuerza al sonar el silbato final.

En la zona mixta, donde la prensa aguardaba una confirmación, el volante optó por la evasión elegante. Ante el asedio de los micrófonos, Ascacíbar se excusó rápidamente mencionando un compromiso familiar: “Es el cumpleaños de mi hijo”, lanzó mientras apuraba el paso. Sin embargo, antes de abandonar el estadio, soltó una frase breve pero cargada de matices: “Por ahora me quedo en Estudiantes”. Ese "por ahora" fue interpretado por muchos como una puerta abierta a la negociación que Juan Román Riquelme lidera desde Buenos Aires.

El abrazo que encendió las redes sociales

Más allá de sus palabras, una imagen captada en las entrañas del estadio alimentó las sospechas de un ciclo cumplido. En la puerta del vestuario visitante, se registró un abrazo particularmente emotivo entre el mediocampista y Brenda Bianchi, pareja del director técnico Eduardo Domínguez.

Para el entorno del club platense, la calidez del gesto no pareció una simple cortesía, sino más bien un saludo de despedida tras un proceso compartido. Mientras Boca espera cerrar los detalles finales de la operación en las próximas horas, Ascacíbar se retiró de Avellaneda dejando un rastro de señales que parecen alejarlo cada vez más de City Bell y acercarlo definitivamente a la Bombonera.