Marité Berbel estuvo esta mañana en Plaza Huincul donde participó de la ceremonia donde se impuso el nombre de Marcelo Berbel al auditorio del Centro Cultural Gregorio Alvarez y recordó a su padre como artista, pero también como hombre. "Hacía macanas, hacía muchas macanas. Era el segundo de 10 hermanos, pero era el que comandaba todo",. dijo al describir al poeta.
"Me resulta tan raro escuchar ciudad de Plaza Huincul. Me resulta raro, pero no en la oreja, acá", dijo señalándose el corazón y agregó: "Para mí la palabra pueblo es otra cosa, ¿no? Entonces la ciudad a uno ya se le imagina como es, más grande, ya no se conocen todos. Pero estaba pensando que mi papá, hasta el momento que se fue, habló de su pueblo. Entonces me resulta raro escuchar la ciudad de Plaza Huincul", dijo
"Además cada vez que dijiste la ciudad, me lo imaginaba por acá jugando, corriendo con sus hermanos, rezando mucho... hacía macanas, hacía muchas macanas. Era el segundo de 10 hermanos, pero era el que comandaba todo. Allá cuando sus hermanos eran chicos, cuando él era chico, era el que comandaba todo. Siempre fue así. Siempre fue el líder, mi papá. Y después de él, antes se convirtieron en patriarcas. Y él fue patriarca no solo de sus hijos y sus nietos también de sus hermanos y sus sobrinos, y decime si no Silvia, si no es así. El papá de Silvia era primo de mi papá, pero se querían como hermanos", destacó.
"Y esto lo viví, de que cualquiera de sus hermanos, cuando tenía alguna duda, lo consultaba mi papá. No sé, naturalmente era así. Él sabía decirte la parada justa y a veces de silencio justo también. A veces, con que solo lo hiciera así, uno sabía qué le quería decir", describió. "Tan curioso, inquieto cuando era chico, curioso, y le molestaba muchísimo que le dijeran estudioso. ¿Decía que estudioso yo? Fue a tercer grado y no terminó tercer grado", contó.
"Acá en la Escuela 22, no sé si hizo primero o segundo, creo nada más. Pero él, que no era un estudioso, era un curioso, pero tenía la habilidad, la sapiencia, la picardía, de que cada cosa que el curioseaba la almacenaba . y después la almacenaba, le contaban algo y le preguntaban algo de algún lado y le quedaba. Y encima después tener la habilidad de poder transmitirlo con el lápiz", destacó.
"Muchas cualidades en una persona, porque yo soy curiosa, pero se me olvidan las cosas, no tengo esa capacidad de almacenar como él y después encima poder contarlo de esa manera y de no contarlo así en una prosa, en un verso, en un poema y además éramos hijos. Le estoy hablando de un tipo que fue artista, por lo más que a él no le gustaba que se lo dijesen, que fue un artista, que es un artista porque no sigue pintando todavía tantos lugares de... pero les cuento esa parte que quizá es la que ustedes más conozcan porque si me pusiera a hablar del padre, del abuelo, del hermano, del hijo, no nos alcanzaría tiempo", señaló con la voz cortada por la emoción.
"Entonces les conté un pedacito nada más de Marcelo Berbel de que me siento tremendamente orgullosa por lo que les dije artísticamente y por todo lo que les dije después. Si no hubiese sido el padre que fue, el abuelo que fue, el hermano, el hijo, el amigo, como dijo Don José Larralde: 'el mayor de los amigos', en la canción que le dedicó", recordó,
"Me enorgullece en todo. Ese hombre que cuando uno lo veía venir, yo decía, 'sos como un Pehuén', porque uno lo veía grandote, erguido, así, de una manera y hasta rugoso, uno decía, 'ay, ¿cómo le entro a este tipo?', cualquiera que lo veía. Pero si vos sabías llegarle, te ibas a comer el piñón más tierno, el más dulce que pueden dar un Pehuén. Ese era Marcelo Berbel".