Luis Otárola, comerciante de Balsa Las Perlas, lidera una cruzada solidaria para restaurar la antigua balsa transbordadora a cable que dejó de funcionar en 2001. "Es una reliquia que no podía seguir abandonada", afirmó.
En el año 2001, con la inauguración del puente que hoy une las orillas, la balsa "La Gallega" —oficialmente la Transbordadora a Cable— realizó su último cruce y quedó anclada al olvido. Durante 25 años, el óxido y los yuyos fueron ganando terreno en Balsa Las Perlas, hasta que Luis Otárola, un vecino y comerciante de la comunidad, decidió que era hora de cambiar el paisaje.
Sin esperar soluciones externas, Luis se propuso un objetivo claro: restaurar estéticamente la embarcación para convertirla en un verdadero monumento histórico. "Yo esto lo tenía en mente hace rato. Pedí permiso a la Municipalidad de Cipolletti para trabajar tranquilo y, una vez que me dieron el OK, empecé a golpear puertas", relató Luis en diálogo con este medio.
El color de la Patria y el esfuerzo colectivo
El trabajo no fue solitario. A través de su grupo de Facebook "Soy de Balsa", que cuenta con casi 8.000 miembros, Luis logró contagiar su entusiasmo. Las ferreterías del lugar aportaron pinturas, lijas y pinceles, mientras que vecinos de todas las edades se sumaron a la tarea.
"Cuando tengo mi tiempo, 2 horitas voy y lo hago yo por mi voluntad. Entonces, ahí la gente, señoras me han ayudado a limpiar, los chiquitos se han copado con la pintura. Algunas artistas plásticas que también están ayudando con los carteles, con los dibujitos también. Una maestra de acá, que tiene un taller de arte acá, se sumó con los chiquitos así que quedó hermosa. Está quedando hermosa", comentó orgulloso. Hoy, la balsa luce renovada con los colores celeste y blanco, "los colores de la Patria", como define su restaurador.
Justicia para los balseros
Uno de los puntos más emotivos de la restauración es el reconocimiento a quienes mantuvieron vivo el cruce durante décadas. Luis mandó a confeccionar un cartel con los nombres de los trabajadores que pasaron por la embarcación desde el año 1958.
"Esa gente jamás tuvo un reconocimiento, quedaron en el olvido. Empecé con una lista de 13 personas, pero a medida que publico en redes, aparecen hijos y nietos diciendo 'mi abuelo también trabajó ahí'. Ya estamos agregando más nombres", explicó.
Hay 13 nombres que ya están estampados en el cartel, pero le acercaron 3 más que se sumaran en los próximos días.
Un proyecto que sueña con más
Aunque la restauración estética de "La Gallega" está en sus retoques finales, el sueño de Luis no termina ahí. Su proyecto contempla la creación de una plazoleta con bancos y mesas para que las familias tengan un lugar de encuentro.
A pesar de su esfuerzo, Luis no ignora las carencias del sector: "Lo que hago no es esencial, porque sé que acá falta seguridad, salud y agua; cosas primordiales donde estamos escasos y el municipio no está presente". Sin embargo, sostiene que recuperar la historia es una forma de fortalecer a la comunidad.
Se espera que en las próximas semanas se realice un acto de inauguración oficial, donde los antiguos balseros y sus familias sean los protagonistas de una jornada que promete devolverle el brillo a un símbolo fundamental de la identidad regional.
