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Un equipo de científicos de la Universidad de Ciencia y Tecnología del Este de China ha diseñado una herramienta que promete revolucionar el diagnóstico digestivo. Se trata de un sensor oral compuesto por bacterias y partículas magnéticas capaz de identificar hemorragias internas sin necesidad de procedimientos invasivos.

Tecnología bacteriana contra las enfermedades gástricas

Publicado recientemente en la revista ACS Sensors, este avance propone sustituir el estrés de una colonoscopia por la ingesta de diminutas microesferas de hidrogel. Estas esferas actúan como "detectives biológicos" que recorren el sistema digestivo para localizar el hemo, una proteína clave presente en los glóbulos rojos que indica la existencia de una lesión o hemorragia.

¿Cómo funcionan estas "microesferas inteligentes"?

El sistema es tan ingenioso como práctico:

·Blindaje biológico: Las bacterias se encapsulan en alginato de sodio (un derivado de algas), lo que las protege de los ácidos del estómago mientras realizan su viaje.

·Señal lumínica: Al detectar sangre, las bacterias reaccionan emitiendo luz. Cuanto más grave es la inflamación o el sangrado, mayor es la intensidad del brillo.

·Recuperación magnética: Gracias a que contienen partículas magnéticas, los sensores pueden ser recolectados de las heces de forma sencilla mediante un imán.

Diagnóstico en tiempo récord

A diferencia de los métodos tradicionales que requieren días de preparación y sedación, este procedimiento mostró resultados sorprendentes en modelos animales:

1.Rapidez: Una vez recuperadas del organismo, el análisis de los datos demora apenas 25 minutos.

2.Precisión: En pruebas con ratones, el sistema logró diferenciar con exactitud los niveles de colitis, desde casos leves hasta críticos.

3.Seguridad: Los estudios confirmaron que las cápsulas son totalmente biocompatibles y no representan riesgos para la salud.

El futuro del monitoreo médico

"Este avance establece un nuevo estándar para la detección precoz", señaló Ying Zhou, coautora de la investigación. Aunque el siguiente paso es la validación en humanos, los expertos aseguran que estas bacterias podrían ser reprogramadas para identificar otras patologías intestinales.

Esta innovación no solo facilitará la detección temprana del cáncer colorrectal, sino que permitirá a los médicos seguir la evolución de tratamientos de forma continua y sin causar molestias al paciente.