Una obra inmobiliaria en pleno centro de la ciudad avanza "taladrando la montaña" para ganar metros. Los damnificados apuntan contra el Concejo Deliberante por autorizar el proyecto pese a las multas previas y la fragilidad del suelo.

La fisonomía natural que caracteriza a esta localidad neuquina se encuentra en el centro de la polémica. Vecinos de la zona céntrica expusieron públicamente la alarmante situación que atraviesan debido al avance de un desarrollo inmobiliario en un sector del cordón Curruhuinca. Aseguran que la empresa constructora está "destruyendo" la montaña para ampliar la superficie de su proyecto, poniendo en riesgo la estabilidad del suelo y la seguridad de las viviendas aledañas.

Según informaron los propios damnificados, el conflicto arrastra un historial de irregularidades administrativas. "Una empresa constructora, luego de haber incurrido en un montón de faltas, pagar multas y haber saltado los pasos correspondientes a obra nueva, fue autorizada por el Deliberante para continuar", explicaron con indignación.

Al no contar con la superficie necesaria para el diseño original, la firma habría optado por una solución drástica: perforar y desgastar la roca. "Hace meses que están taladrando y tirando abajo la montaña para ganar metros. Caen enormes rocas por la ladera que luego son percutidas en el suelo y llevadas en camiones", relataron.

Una lucha desgastante y sin respuestas oficiales

A pesar de que la comunidad logró frenar los trabajos en un par de ocasiones, la parálisis duró poco. El punto de quiebre ocurrió en diciembre de 2025, cuando los concejales les notificaron formalmente que la obra estaba aprobada tras haberse "cumplimentado lo solicitado". Desde ese momento, los vecinos sienten que el gobierno municipal les soltó la mano y que los reclamos ingresaron en un "punto muerto".

Los habitantes del sector no solo denuncian el deterioro diario de su calidad de vida por los ruidos y vibraciones constantes, sino que alertan sobre un daño ambiental irreversible:

Pérdida de patrimonio: La destrucción del cordón Curruhuinca atenta contra un recurso natural intangible.

Riesgo geológico: La zona intervenida está catalogada como de "fragilidad", según lo demuestran los históricos informes técnicos de Halcrow y del Segemar (Servicio Geológico Minero Argentino) solicitados en su momento por la provincia.

Daños estructurales: Se registran aparentes grietas y perjuicios en las viviendas linderas por el movimiento de suelo.

"La responsabilidad es de los concejales. El Concejo Deliberante no ha dado respuestas ni ha dejado constancia de qué estudios ambientales, de suelo o de impacto geológico han considerado; al menos no estudios independientes de los intereses de la propia constructora", fustigaron los vecinos.

Un fenómeno que se expande

Los denunciantes advierten que este caso no es un hecho aislado, sino el reflejo de un modelo de desarrollo que avanza sin control en la región. El avasallamiento sobre el entorno natural —que es, en definitiva, el principal atractivo y la identidad de San Martín de los Andes— se ha acelerado exponencialmente en los últimos años.
Mientras el "tira y afloje" institucional continúa, la montaña sigue perdiendo terreno frente al hormigón, dejando a la comunidad en un estado de desprotección y alerta permanente.