La situación no es sencilla. Fernandito es un chico en situación de vulnerabilidad extrema que produce incidentes permanentes en las calles. Su familia hace esfuerzos para internarlo, pero de acuerdo a la Ley, es solo voluntaria y, en rigor de verdad, no hay muchos lugares accesibles para ello. Por otro lado, están los vecinos que sufren los episodios, se sienten amenazados y hacen reclamos constantes.
La permanencia de Fernandito en las calles es un peligro para su propia seguridad. Hace unas semanas atrás fue atropellado en la vía pública. Al indagar lo ocurrido, surgió que, en realidad, era él quien se arrojaba al paso de los automóviles. Y eran sucesos que se venían repitiendo las últimas semanas en distintos lugares de la ciudad.
No obstante, los "hechos" que lo tienen como protagonista no terminan allí. Hay innumerables relatos de vecinos que lo tienen como protagonista. En algunos casos son cosas inocentes, como meterse en una obra en construcción, pero en otros hay gente que se siente amenazada y tienen chicos... A ello, debe sumarse lo del arrojo frente a los automóviles... Y lo que esté por venir, dado que nada indica que tenga fin.
Por otro lado, está la familia. Hay pocas cosas que puedan hacer dado que es imposible retenerlo contra su voluntad. Están haciendo gestiones para que sea internado, pero chocan contra la Ley de Salud Mental. En medio de ello, hay muchas acusaciones que no aportan nada a la solución del problema.
En estas condiciones, el tema es de final abierto e incierto. Fernandito continuará acechado por múltiples riesgos, los vecinos también y la familia impotente.
