El escenario laboral en Argentina continúa mostrando signos de fragilidad. Según el último relevamiento del Programa de Capacitación y Estudios sobre Trabajo y Desarrollo (Cetyd) de la Universidad Nacional de San Martín, los salarios del sector privado registrado encadenaron en marzo su tercer mes consecutivo de caída en términos reales, consolidando una tendencia de deterioro que no logra revertirse desde el inicio de la gestión de Javier Milei.
La carrera perdida contra los precios
A pesar de la dinámica de las paritarias, el primer trimestre de 2026 ha sido adverso para los ingresos. Los acuerdos salariales de enero (1,7%) y febrero (0,8%) quedaron rezagados frente a una inflación acumulada del 2,9% en el mismo bimestre. Las proyecciones para marzo no son más alentadoras: con aumentos previstos del 2,3% frente a una inflación estimada por el mercado en torno al 3%, el poder de compra de los trabajadores volvería a salir derrotado.
Este fenómeno tiene raíces en el arrastre inflacionario de fines de 2025, que dejó desactualizados los convenios colectivos. De acuerdo con el CEPA, si se toma como referencia noviembre de 2023, la remuneración real de los trabajadores se ubica actualmente un 5,2% por debajo de aquel nivel. Sin embargo, si el análisis se ajusta según la canasta de consumo más reciente, la pérdida de poder adquisitivo se profundiza drásticamente, alcanzando una caída del 15% en los salarios de convenio.
Paradoja laboral: salarios bajos y baja conflictividad
Uno de los puntos más llamativos del informe de la UNSAM es la histórica baja en la conflictividad laboral. Durante 2025 se registró el menor número de huelgas desde 2006, una tendencia que se mantiene en el inicio de este año. Lejos de interpretarse como una señal de bienestar, los especialistas del Cetyd sugieren que responde a un "factor disciplinador": el temor a la pérdida del puesto de trabajo.
Históricamente, las protestas suelen aumentar cuando el empleo crece y los salarios mejoran; en contextos de crisis, la capacidad de reclamo se ve limitada por la incertidumbre económica.
Un modelo con dificultades para generar empleo
El horizonte a corto plazo no muestra señales de reactivación en el mercado de trabajo. El Indicador Predictivo del Empleo (IPECETyD) anticipa bajas mensuales de entre el 0,1% y 0,2% para este primer trimestre, continuando la inercia negativa del segundo semestre del año pasado.
El informe concluye con una advertencia estructural: el actual esquema económico se apoya en sectores con baja capacidad de absorción de mano de obra, mientras el entramado industrial continúa debilitándose. Bajo estas premisas, los analistas sostienen que, incluso si la actividad económica mostrara signos de crecimiento durante el resto de 2026, es poco probable que dicho repunte se traduzca en una creación de empleo genuino o en una recuperación sostenida del salario real.
