El fenómeno fue visible en ciudades como Bariloche, Viedma y Bahía Blanca durante la madrugada de este sábado. Expertos descartan un origen natural y apuntan a la reentrada de un cohete chino.
Una inusual lluvia de luces surcó el cielo del norte de la Patagonia y el sudoeste de la provincia de Buenos Aires en los primeros minutos de este sábado, generando asombro y una rápida viralización en redes sociales. El evento, registrado exactamente a las 0:41, consistió en una serie de fragmentos incandescentes que se desplazaron lentamente, dejando una estela luminosa visible desde ciudades como Bariloche, General Roca, Viedma y Bahía Blanca.
A pesar de la espectacularidad de las imágenes, los especialistas llevaron tranquilidad a la población: no se reportaron daños materiales ni heridos, ya que el objeto se desintegró casi por completo al tomar contacto con la atmósfera terrestre.
Un fenómeno artificial
Aunque inicialmente se especuló con la caída de un meteorito, los astrónomos no tardaron en desmentir esa hipótesis. En diálogo con medios locales, el astrónomo Claudio Martínez explicó que la clave estuvo en la velocidad y el comportamiento del objeto.
"Se trata de algo artificial porque va muy despacio y se va deshaciendo. Un bólido natural (meteorito) habría cruzado el cielo de forma mucho más veloz", señaló el especialista.
La fragmentación múltiple y el desplazamiento pausado son indicadores típicos de la reentrada atmosférica de chatarra espacial.
¿El responsable? Un cohete chino
Si bien se aguardan confirmaciones oficiales de organismos internacionales de vigilancia orbital, la principal hipótesis apunta al cohete Larga Marcha 4B (Chang Zheng 4B). Este vehículo, lanzado por China en diciembre de 2025, cumplió su misión de poner satélites en órbita y sus etapas desechables quedaron orbitando como basura espacial.
Según el sitio especializado Frontera Espacial, los horarios y la trayectoria coinciden con el descenso de una de estas etapas. El rozamiento con el aire a altísima velocidad genera temperaturas extremas que terminan por fundir el metal, provocando el espectáculo lumínico observado anoche.
Riesgo mínimo para la población
Expertos en seguridad aeroespacial destacaron que estos eventos, aunque llamativos, representan un riesgo muy bajo para las personas en tierra. La inmensa mayoría de los componentes se incineran a gran altitud.
Este incidente vuelve a poner el foco sobre la problemática de la basura espacial y los procesos de descarte de las potencias tecnológicas, en un cielo patagónico que, por unos segundos, pareció salido de una película de ciencia ficción.
