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Un exhaustivo relevamiento de la Universidad de Buenos Aires (UBA) confirma que el temor al delito ha superado a la inflación como principal preocupación. El estudio revela un cambio drástico en las rutinas de los ciudadanos y una desconfianza crítica en la justicia.


El Observatorio de Psicología Social Aplicada (OPSA) de la UBA presentó su 13° Monitor de Inseguridad, un informe que describe una sociedad marcada por el agotamiento emocional y el escepticismo institucional. Basado en más de 1.500 entrevistas, el documento destaca que el binomio inseguridad-bajos salarios ha desplazado al aumento de precios en el ranking de inquietudes prioritarias.

1. El impacto emocional y el "No denuncia"

El estudio detecta que la inseguridad ha dejado de ser una estadística para convertirse en un fenómeno afectivo: el 62% de los encuestados califica la situación como "extremadamente grave". Esta percepción se traduce en sentimientos de impotencia, bronca y angustia que atraviesan todas las clases sociales.

Un dato alarmante es la consolidación de la "cifra negra" del delito:

·El 51% sufrió un hecho delictivo (personal o cercano) en el último semestre.

·Sin embargo, el 44% de las víctimas decidió no denunciar.

·¿El motivo? La mitad de ellos tiene la convicción de que "nadie hará nada al respecto", reflejando un quiebre en la confianza hacia la operatividad estatal.

2. Cambios en la vida cotidiana: Una sociedad que se encierra

La inseguridad ha forzado una reconfiguración de la libertad ambulatoria. Casi el 77% de los argentinos modificó sus hábitos de vida:

·Restricciones: El 72% evita salir en ciertos horarios y el 67% ya no camina solo por su propio barrio.

·Defensa: El 24% circula con elementos de autodefensa (gas pimienta, etc.) y un 5% ha optado por la tenencia de armas de fuego.

·Vivienda: El refuerzo con rejas y alarmas se ha vuelto una inversión prioritaria para el 24% de los hogares.

3. La Justicia en el banquillo

El descontento con el Poder Judicial es casi unánime. El 89% considera que las condenas para delitos graves son insuficientes o no se cumplen. Este hartazgo ha impulsado una demanda social por el endurecimiento de las penas:

·El 72% exige cumplimiento efectivo de prisión perpetua.

·El 56% apoya la baja de la edad de imputabilidad a los 14 años.

·Incluso, un 20% de los consultados se manifestó a favor de la instauración de la pena de muerte.

4. La grieta en el diagnóstico

Aunque el malestar es general, las causas que cada sector identifica varían según su afinidad política:

·Votantes de Milei: Responsabilizan a la pérdida de la "cultura del trabajo", el narcotráfico y el garantismo judicial.

·Opositores: Señalan a la pobreza, la desigualdad económica y la ausencia del Estado como los motores del delito.

5. Evaluación de gestión

Ninguna jurisdicción logra "aprobar" en materia de seguridad. En una escala del 1 al 10, los ciudadanos calificaron las gestiones actuales de la siguiente manera:

·CABA: 4,8 puntos.

·Nación: 4,4 puntos.

·Provincia de Buenos Aires: 3,6 puntos.

El informe concluye que los niveles más altos de peligrosidad percibida se concentran en Mar del Plata (8,7), el Oeste del GBA (8,2) y La Plata (8,0), consolidando un escenario de pesimismo donde el 70% cree que será víctima de un delito en el corto plazo.