La cita era este jueves, a las 19, en la plaza San Martín que se llenó, mayoritariamente, de adolescentes. Toda la expectativa estaba centrada en la supuesta presencia de los therians, esta moda donde aquellos que se reconocen como animales y se visten como tal. Sin embargo, hasta las 20, al menos, no había parecido ninguno.
La convocatoria se había realizado por redes sociales. Y los vecinos captaron la idea. Algunos por curiosidad y otros por ver algo “distinto”, pero muchos llegaron hasta la plaza. Incluso, este medio estuvo en el lugar y era el tema de conversación de muchos de los grupos de jóvenes, algunos más chicos acompañados por mamá y papá, que poblaron el coqueto paseo público.
No está claro, si llegaron después de esa hora o habrá una nueva convocatoria, pero lo cierto es que, por las razones que cada uno tenga, la expectativa está abierta.
No es solo un tema local. El fenómeno tiene expresión en todo el país. Incluso, en Mendoza, un Veterinario se ofreció para hacer “castraciones gratuitas” mientras que, en Jesús María (provincia de Córdoba), una madre denunció en las últimas horas que un joven, a quien identificó como un “therian”, mordió a su hija adolescente en un tobillo.
Identidad y expresión Therian
Un therian es una persona que se identifica de manera espiritual o psicológica con un animal no humano (su theriotipo). A diferencia de los "furries", que suelen enfocarse en el arte y el "cosplay" de personajes antropomórficos, los therians sienten que tienen una conexión intrínseca con la naturaleza animal.
• Identidad interna: Sienten que su esencia o instintos corresponden a un animal (comúnmente lobos, gatos o aves).
• Expresión externa: Algunos usan máscaras artesanales, colas o realizan "quadrobics" (ejercicio de saltar y correr en cuatro patas), pero no todos los therians lo hacen, ni todos los que usan máscaras se consideran therians.
• Comunidad: Es un fenómeno que ha crecido enormemente en plataformas como TikTok y Discord, donde comparten experiencias sobre su conexión con la naturaleza.
