Este 10 de febrero de 2026, la Patagonia argentina quebró cualquier previsión estacional. Un frente frío de origen polar irrumpió en el norte de la Patagonia, transformando las cumbres de Bariloche y El Bolsón en postales de pleno julio. (Foto y video gentileza)
El fenómeno en números
Las nevadas se hicieron visibles a partir de los 1.600 metros sobre el nivel del mar. En las zonas altas, el termómetro se desplomó hasta los -4°C. La lluvia comenzó a las 11 y, en cuestión de minutos, el descenso térmico convirtió el agua en nieve sólida. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) estima que estas condiciones de inestabilidad podrían persistir por 36 horas.
De las llamas al hielo
Lo más impactante de este temporal es el contexto previo. Solo unos días antes, la región de Río Negro y Neuquén enfrentaba una ola de calor que elevaba el riesgo de incendios forestales al máximo. Este sistema frontal, proveniente del Pacífico, no solo trajo alivio a las zonas afectadas por la sequía, sino que obligó a los turistas a cambiar el equipamiento de trekking por ropa de alta montaña en cuestión de horas.
Puntos clave del temporal
1.Cerro Catedral: La base mantuvo condiciones de lluvia fría, pero la cumbre recibió una capa de nieve fresca que sorprendió a los visitantes del centro de esquí.
2.Cerro Piltriquitrón: En El Bolsón, la emblemática montaña amaneció con sus picos blancos, un contraste inusual con el verde intenso de los valles en febrero.
