Lo que debía ser el cierre de unas vacaciones familiares terminó convirtiéndose en una pesadilla de diez horas al costado del camino. Sin embargo, lo que empezó como una avería mecánica en la Autovía 2 derivó en un fallo judicial clave que pone límites a la ineficiencia de las prestadoras de auxilio mecánico y las compañías de seguros.
El calvario de la madrugada
El incidente se desató el 5 de enero, en pleno recambio turístico. Una conductora y su familia quedaron detenidos a la altura de Maipú debido a un fallo en su vehículo. A pesar de los constantes llamados a la línea de emergencia de su seguro, la respuesta fue el silencio o la demora injustificada. La asistencia oficial recién apareció a las 13:00 del día siguiente, obligando a los damnificados a buscar refugio por sus propios medios a través de la concesionaria vial para no pasar la noche a la intemperie.
Los puntos clave del fallo en San Nicolás
El Juzgado Civil y Comercial N° 1 de San Nicolás analizó el caso bajo la lupa de la Ley de Defensa del Consumidor, dejando sentadas tres premisas fundamentales para futuros reclamos:
El juez determinó que una espera de diez horas no es una simple molestia, sino un incumplimiento contractual grave. Las empresas no pudieron probar "fuerza mayor" ni falta de disponibilidad de grúas que justificara el abandono de la familia.
Un avance importante de este fallo es que reconoció el derecho a reclamar de la conductora, a pesar de no ser la titular de la póliza de seguro. Se la consideró "usuaria y destinataria final" del servicio.
La sentencia fijó un resarcimiento de $1.500.000. El magistrado entendió que la situación de incertidumbre, angustia y desamparo vivida durante la madrugada en la ruta excede cualquier inconveniente menor de un viaje.
Un llamado de atención a las prestadoras
Aunque el tribunal desestimó los daños punitivos —al no hallar una intención de daño deliberada sino una falla en la prestación—, la sentencia funciona como una advertencia para el sector. El fallo deja claro que las empresas de asistencia no pueden desentenderse de la seguridad de sus clientes bajo la excusa de la alta demanda de temporada.
Este precedente refuerza la idea de que, al contratar un seguro, el usuario no solo paga por la cobertura de choques, sino por la garantía de auxilio inmediato ante situaciones de vulnerabilidad en la vía pública.
