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Durante los operativos en CABA, se realizaron más de cinco mil testeos. Si bien hubo menos positivos que el año anterior, las justificaciones de los infractores se volvieron virales: desde operaciones médicas hasta ofertas para "entregar el auto" antes de soplar la boquilla.

​BUENOS AIRES – El operativo de seguridad vial por los festejos de Año Nuevo en la Ciudad de Buenos Aires dejó un balance agridulce: por un lado, una baja en la tasa de positivos; por el otro, un catálogo de excusas y situaciones de riesgo que quedaron registradas por las cámaras de los agentes de tránsito.

​En total, se realizaron más de 5.000 controles, de los cuales 38 conductores terminaron con sus licencias retenidas. Sin embargo, más allá de los números, lo que impactó fue la creatividad —y en algunos casos la negligencia— de quienes se sentaron tras el volante después de brindar.

​El "pulmón" y la honestidad brutal

​Uno de los momentos más compartidos en redes sociales muestra a un joven intentando evitar el test con una explicación médica insólita. Al ser abordado, aseguró que le faltaba un pulmón debido a una cirugía realizada en abril, sugiriendo que esto afectaba su capacidad para conducir o para realizar la prueba. No obstante, el alcoholímetro no mintió: marcó 0,62 g/l, superando el límite permitido de 0,5 g/l para particulares.

​En el otro extremo, un conductor no intentó ocultar nada. Antes de soplar, admitió con nerviosismo que había tomado. El resultado fue uno de los más altos de la jornada: 1,75 g/l, casi cuatro veces más de lo permitido, lo que derivó en el secuestro inmediato del vehículo.

​El riesgo de los más pequeños

​La situación más tensa ocurrió cuando una mujer fue detenida mientras circulaba con su hija pequeña a bordo. El test arrojó 0,97 g/l. Ante el reproche de los agentes por el peligro al que exponía a la menor, la conductora intentó desviar la atención alegando que la niña se había lastimado un brazo durante la cena de Año Nuevo, sin mostrar mayor preocupación por el estado en que manejaba.

​Un balance positivo, pero con alerta

​Desde el Ministerio de Seguridad porteño destacaron que, aunque las excusas resulten risueñas, la problemática es grave. A pesar de que hubo menos positivos respecto a años anteriores, la presencia de conductores con niveles tan altos de alcohol sigue siendo una amenaza para la seguridad pública.

​Las autoridades recordaron que, además de la retención de la licencia por un mínimo de dos meses, las multas por alcoholemia positiva son severas y buscan generar conciencia sobre la figura del "conductor designado" para evitar tragedias en fechas festivas.