En una jornada marcada por una fuerte disputa política, La Libertad Avanza y sus bloques aliados lograron frustrar la estrategia de la oposición en la Cámara de Diputados. Mediante una maniobra de anticipación, el oficialismo consiguió reunir el cuórum de 129 legisladores y abrió su propia sesión, dejando sin efecto la convocatoria especial con la que los sectores opositores pretendían interpelar al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, tras la denuncia en su contra por presunto enriquecimiento ilícito.

La clave del día estuvo en la guerra de horarios. El bloque oficialista citó al recinto a las 10:00, adelantándose por una hora al llamado de la oposición. Cuando Germán Martínez, jefe de la bancada de Unión por la Patria, solicitó un cuarto intermedio para habilitar de todas formas el tratamiento de la interpelación, el presidente del cuerpo, Martín Menem, desestimó el pedido bajo el argumento de que resulta improcedente suspender un debate que ya está en curso.

Con el respaldo clave del PRO y de un sector de la UCR, el Gobierno no solo defendió la legalidad de la sesión, sino que logró blindar a Adorni y direccionar el debate exclusivamente hacia las reformas impulsadas por el Poder Ejecutivo: el tratamiento de la ley Hojarasca y las modificaciones en el régimen de zonas frías.