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Un detallado análisis técnico del Banco Central de la República Argentina, bajo la conducción de Santiago Bausili, encendió las alarmas en el equipo económico oficial al revelar que el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) no logró, en su etapa inicial, revertir la escasez de divisas. De acuerdo con el reporte oficial sobre Inversión Extranjera Directa (IED) correspondiente al cierre de 2025, el período comprendido entre la puesta en marcha de la normativa (julio de ese año) y el cuarto trimestre arrojó un saldo negativo neto de USD 4.687 millones.

A pesar de que el marco regulatorio fue diseñado para funcionar como un imán de capitales externos mediante fuertes exenciones fiscales, las estadísticas demuestran que las corporaciones internacionales priorizaron la reestructuración de sus propios pasivos y la salida de fondos antes que el desembolso en infraestructura productiva.

El mecanismo de la salida de divisas

El propio informe de la autoridad monetaria describe los argumentos detrás de este comportamiento corporativo:

·Cancelación de pasivos: Las firmas multinacionales sacaron provecho de la flexibilización del cepo cambiario y los estímulos a la exportación para saldar deudas comerciales con sus casas matrices o empresas vinculadas.

·El factor agroexportador: Una porción sustancial de este desendeudamiento se concentró en el sector exportador, que liquidó los anticipos de compras asociados al Decreto 682 (el cual otorgaba rebajas temporales en los derechos de exportación).

·Efecto cortoplacista: La respuesta del mercado financiero repitió una constante histórica local: ante la urgencia estatal de divisas y la apertura de ventanas de beneficio extraordinario, los capitales optaron por movimientos financieros de corto plazo en lugar de radicaciones físicas permanentes.

Ganancias al exterior y prórrogas: las inconsistencias del modelo de atracción fiscal

El desagregado de los números oficiales expone una marcada asimetría en el destino de los fondos generados dentro del territorio nacional. Durante el último trimestre de 2025, la rentabilidad ligada a la inversión extranjera directa trepó a los USD 1.436 millones. Sin embargo, la brecha de asignación es contundente:

·Dividendos girados: USD 1.194 millones fueron remitidos al extranjero en concepto de utilidades para los accionistas.

·Reinversión local: Apenas USD 241 millones se volcaron nuevamente al circuito productivo interno para ampliar instalaciones o desarrollar cadenas de suministro locales.

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Esta tendencia evidencia un esquema netamente extractivo de renta, donde los beneficios no se traducen en un incremento de la capacidad industrial instalada. Geográficamente, la fuga de estos dividendos tuvo como destinos principales a Suiza, el Reino Unido, los Países Bajos y España, terminales habituales para la triangulación financiera global y la optimización fiscal de los grandes holdings.

Señales de parálisis política

En este escenario de resultados magros, el Poder Ejecutivo determinó, mediante el Decreto 105, extender por doce meses el período de inscripción al RIGI, moviendo el límite original de julio de 2026 a julio de 2027. Esta prórroga anticipada funciona como un reconocimiento implícito de que los flujos de inversión no están llegando con la velocidad ni el volumen proyectados.

Para contrarrestar este freno, la Casa Rosada busca acelerar en el Congreso una adenda legislativa denominada "Súper RIGI", enfocada en el sector tecnológico, que reduciría la alícuota del Impuesto a las Ganancias del 25% al 10%.

El diagnóstico de IDESA: parches impositivos frente a una economía en modo defensivo

La falta de tracción de los programas oficiales de incentivo también cosecha críticas en los centros de estudios económicos. Un documento del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa) advirtió que la sequía de inversiones productivas reales no responde a la escasez de recursos, sino a la persistencia de un entorno macroeconómico hostil e inestable.

El informe de la consultora aporta una variable clave para entender el comportamiento del capital local: mientras los proyectos industriales están paralizados, los ahorristas argentinos canalizaron el equivalente al 4,7% del PBI hacia la compra de moneda extranjera durante 2025. Este circuito de dolarización defensiva provoca un goteo constante que mantiene el capital fuera del sistema financiero formal, impidiendo su transformación en crédito productivo.

Crítica a la fragmentación tributaria

Desde la perspectiva de Idesa, la proliferación de subsistemas especiales —que ahora incluye al RIGI original, el RIMI de la legislación laboral y el eventual Súper RIGI— genera un escenario de asimetrías y distorsiones discrecionales entre compañías.

Al limitar tributos provinciales como Ingresos Brutos al 0,5% y bloquear tasas municipales únicamente para los proyectos adscritos, el propio Gobierno admite que el régimen fiscal común de la Argentina es prohibitivo para la actividad económica regular.

"La acumulación de excepciones burocráticas profundiza las desigualdades del sistema. En lugar de diseñar privilegios para sectores selectos, la solución estructural requiere una reforma general, como la unificación de Ingresos Brutos y tasas locales en un 'Súper IVA' coordinado con las provincias, aplicable a la totalidad de las fuerzas productivas del país."