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La petrolera de bandera argentina, YPF, se encuentra en el centro del debate público tras conocerse la estructura salarial de su Directorio para el ciclo 2026. Según documentos oficiales de la compañía aprobados el pasado 8 de abril, los directores políticos se han asignado una remuneración anual promedio que alcanza los US$ 954.000. El dato cobra especial relevancia debido a la naturaleza del cargo: una función que, en la práctica, demanda apenas unas cuatro horas de dedicación mensual.

Un esquema de retribuciones selectivas

La asamblea de accionistas, convocada para el próximo 30 de abril, deberá ratificar estas cifras que, en algunos casos, superan el millón de dólares anuales. Si bien el monto es un promedio, la distribución no es uniforme:

·Ingresos superiores al millón: Corresponden a figuras como el presidente y gerente general, Horacio Marín, quien a diferencia de los directores políticos, desempeña funciones operativas y ejecutivas reales en el día a día de la empresa.

·Ingresos de escala media: Otros integrantes percibirán cifras cercanas a los US$ 500.000 anuales.

·Renuncias protocolares: Siguiendo la tradición de los funcionarios en ejercicio de la Casa Rosada, el jefe de Gabinete y vocero, Manuel Adorni, ha decidido resignar sus honorarios en la petrolera.

Puerta giratoria y perfiles políticos

El Directorio de 12 miembros funciona, históricamente, como un espacio de representación para el Gobierno nacional, las provincias petroleras (Neuquén, Chubut, Santa Cruz y Mendoza) y el sindicato del sector. Sin embargo, en la composición actual destacan nombres de alto perfil político que han transitado recientemente por la administración pública.


Figuras como el exjefe de Gabinete Guillermo Francos y el exministro del Interior Lisandro Catalán comenzaron a percibir estos estipendios apenas abandonaron sus cargos ejecutivos en diciembre pasado. El caso de Francos ha generado ruido interno en el oficialismo tras sus recientes críticas a la gestión de su sucesor, Adorni, lo que ha sido interpretado por sectores cercanos a la cúpula gubernamental como un movimiento con fines electorales para 2027.

Comparativa: un salto por encima de la inflación

La actual política salarial de YPF marca una diferencia sustancial respecto a gestiones anteriores. Medidos en moneda extranjera, los haberes de los directores actuales son un 60% superiores a los que percibían sus pares durante el gobierno de Alberto Fernández. En 2025, el cuerpo directivo ya había cosechado un total de $10.849 millones, equivalentes a unos US$ 9,2 millones según el tipo de cambio promedio de ese año.

Voces del sector energético advierten que, si bien las gerencias y vicepresidencias de YPF manejan sueldos altos acordes a la industria del petróleo, la remuneración de los directores "sobresale" tanto en el ámbito público como en el privado de gas y petróleo. El cargo es considerado un "trofeo político" debido a su baja visibilidad y nula responsabilidad operativa, limitándose solo a la aprobación de lineamientos estratégicos y asociaciones empresariales.

El Estado como empleador de lujo

YPF no es el único caso donde las sillas en empresas con participación estatal ofrecen retribuciones de mercado corporativo a funcionarios políticos. Se han reportado casos similares en firmas como Aeropuertos Argentina, donde funcionarios de la cartera de Economía mantienen ingresos que duplican o triplican los sueldos de la administración central.
Mientras la convocatoria de YPF defiende las remuneraciones como "adecuadas y razonables", el contraste entre la carga horaria (apenas un par de horas cada dos semanas) y los montos percibidos reaviva el cuestionamiento sobre el uso de las empresas públicas como refugio de lujo para la dirigencia política saliente.