Lo que comenzó como una denuncia penal del polista Hugo Barabucci contra una mujer de la comunidad mapuche por "usurpación y hurto", terminó convirtiéndose en una confesión judicial que expone un complejo entramado de tierras extranjerizadas en la Patagonia. Durante las audiencias, el propio Barabucci admitió haber adquirido casi 20.000 hectáreas en zonas estratégicas y protegidas con fondos provenientes de un emir de los Emiratos Árabes Unidos (EAU).
La confesión: Recursos estratégicos bajo control extranjero
El centro de la polémica se ubica en el Cerro Carreras, al sureste de Bariloche. Allí, Barabucci figura como titular de un territorio que encierra glaciares, nacientes de agua dulce, bosques nativos y fauna silvestre. Según sus propios dichos, la compra de estas 19.269 hectáreas fue financiada por una "donación" del gobierno emiratí, país donde el polista reside la mitad del año trabajando para un club de polo oficial.
La gravedad del hecho radica en que estas tierras están blindadas por múltiples normativas vigentes:
·Áreas Protegidas: Forman parte del "Cipresal de las Guaytekas", una zona catalogada como intangible.
·Seguridad de Fronteras: Por su ubicación, la ley impide que personas o capitales extranjeros posean la titularidad de estos suelos.
·Ley de Tierras: La normativa prohíbe explícitamente la venta de extensiones que contengan espejos o cursos de agua permanentes.
El "blindaje" de mansiones y el daño ambiental
Pese a las restricciones de intangibilidad, el predio ha sufrido transformaciones estructurales con el aparente aval del gobierno provincial. Investigaciones sobre el terreno confirman la construcción de tres mansiones de 500 m2, cabañas de lujo y depósitos.
Para llevar a cabo estas obras, se realizaron movimientos de suelo a gran escala, apertura de caminos privados, desvíos de cauces naturales y el secado de humedales para la creación de lagunas artificiales, alterando de forma irreversible el ecosistema de la región.
La red de sociedades y el dueño real
La investigación judicial y periodística apunta a que Barabucci sería apenas el eslabón visible de una estructura diseñada para ocultar al verdadero propietario: Mathar Suhail Alí Alyabhouni Aldhaheri, operador económico del emir de Abu Dhabi, Mohamed bin Zayed Al Nahayan.
El esquema societario involucra nombres de peso en la región y firmas como Dunia Inmobiliaria, Manzil SA y el Fideicomiso Amaike. Entre los actores vinculados aparecen:
1.Nicolás Van Ditmar: Conocido por su gerencia en Lago Escondido (Joe Lewis).
2.Alfredo Bertger: Representante del grupo belga BURCO.
3.Ignacio Petrocchi Massuh y otros: Facilitadores de la arquitectura legal para eludir la Ley de Tierras.
Refugio geopolítico
La relevancia del sitio trasciende lo inmobiliario. El Cerro Carreras se habría convertido en un refugio estratégico para el propio emir Mohamed bin Zayed. Informes de inteligencia indican que el mandatario se refugió en estas tierras durante el recrudecimiento del conflicto entre Israel-EE.UU. e Irán, aterrizando en Bariloche con una comitiva de escala estatal, lo que refuerza la hipótesis de que el predio funciona como un enclave soberano extranjero en plena cordillera rionegrina.
