La cúpula de la Confederación General del Trabajo (CGT) se prepara para una semana de definiciones. Con la mirada puesta en el recinto de la Cámara Alta, la "mesa chica" de la central obrera se reunirá este miércoles para unificar criterios antes de que el viernes se trate el proyecto de reforma laboral.
Una estrategia de "costo político" y vía judicial
Ante un escenario donde los números parecen favorecer la aprobación de la normativa, la estrategia gremial ha virado. En lugar de confrontar el resultado en las urnas del Senado, los dirigentes apuestan por señalar a aquellos legisladores que den el visto bueno a la medida. El objetivo es claro: que el apoyo a la reforma tenga un precio en el capital político de cada senador.
Por otro lado, la conducción ha descartado, al menos por ahora, la convocatoria a un nuevo paro nacional. Los puntos principales de su contraataque serán:
·Freno en Tribunales: La central se enfocará en impugnar judicialmente los artículos que consideran que vulneran la Constitución Nacional, especialmente aquellos que limitan o bloquean el derecho a huelga.
·Lectura del clima social: Si bien reconocen el descontento social, desde la mesa de conducción admiten que "no hay contexto" para medidas de acción directa inmediatas.
·Preservación de recursos: La prioridad actual es la batalla legal y el lobby político, evitando el desgaste que suponen las movilizaciones masivas en este momento particular.
El viernes, el día clave
La sesión del cierre de semana será el termómetro definitivo. Mientras se terminan de definir el lugar y la hora del cónclave de este miércoles, la CGT busca mostrarse como un bloque sólido que, aunque elude la huelga, promete una resistencia sostenida en el ámbito de la justicia.
