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La Vicepresidenta de la Nación utilizó sus redes sociales para expresar una postura marcadamente proteccionista, diferenciándose de la hoja de ruta económica de la Casa Rosada. A raíz de la reciente anulación de los aranceles de Donald Trump por parte de la justicia estadounidense, Victoria Villarruel defendió la necesidad de blindar la industria local frente a la competencia externa.

Para la titular del Senado, la soberanía de un gobierno está ligada directamente a su capacidad productiva. "Sin industria nacional, no existen políticas de Estado reales", sentenció.

Advirtió que una apertura comercial sin restricciones somete al país a una dependencia estratégica de China, país al que calificó bajo su sistema ideológico comunista.

Bajo el lema de priorizar los intereses locales ("Argentina primero"), comparó su visión con el modelo del líder republicano, sugiriendo que el libre comercio total agrava la crisis social.

Estas declaraciones no llegan en el vacío. Se dan en un contexto de tensión laboral, marcado por el reciente conflicto en la fábrica Fate, donde el cese de operaciones dejó a casi mil familias sin empleo.

Villarruel fue tajante al señalar que el destino de Argentina no debe reducirse al sector de servicios, sino que debe aspirar a recuperar su estatus de potencia mediante el fortalecimiento del trabajo genuino y la producción propia. Este planteo supone un choque conceptual con el programa de desregulación y fomento de importaciones que lidera Javier Milei.