En un giro inesperado que mezcla la seguridad nacional con la cultura popular, el gobierno de los Estados Unidos ha iniciado un proceso formal para desclasificar documentos reservados sobre Fenómenos Aéreos No Identificados y vida fuera de la Tierra. La medida, anunciada a través de canales oficiales y redes sociales, busca responder al "creciente interés público" sobre un tema que ha permanecido bajo estricto secreto durante décadas.
La decisión de abrir los archivos no surgió de un hallazgo científico, sino de un cruce político entre el actual presidente y su antecesor, Barack Obama. Trump sostiene que Obama violó protocolos de seguridad al afirmar en una entrevista reciente que los extraterrestres "son reales".
Como contrapartida, el Ejecutivo ordenó al Departamento de Guerra y a otras agencias federales identificar y publicar toda la información relacionada con OVNIs para, irónicamente, "evitarle problemas" a Obama al legalizar la información que este ya habría ventilado.
Alcance de la desclasificación
La directiva presidencial es amplia pero mantiene ciertos márgenes de ambigüedad técnica: El proceso obliga a departamentos de inteligencia y defensa a revisar expedientes históricos. Se busca liberar datos sobre "asuntos altamente complejos", que incluyen desde avistamientos técnicos hasta registros de tecnología no identificada.
El mito del Área 51: A pesar de la orden, se mantiene la postura oficial de que instalaciones como la de Nevada funcionaron históricamente para pruebas de aeronaves espía terrestres y no como hangares alienígenas.
La postura de los protagonistas
El debate refleja dos visiones contrapuestas sobre el fenómeno:
Obama sostiene que, aunque la probabilidad matemática de vida en el universo es alta, no existe evidencia de visitas a la Tierra ni de contactos oficiales durante su administración. El presidente actual afirma no tener una opinión formada sobre la veracidad de los encuentros, pero insiste en que el secreto gubernamental debe terminar para despejar las dudas de la ciudadanía.
Esta apertura se produce después de que informes del Pentágono en 2024 concluyeran que la mayoría de los avistamientos desde la posguerra pueden explicarse como globos meteorológicos, satélites o naves experimentales de otras naciones. La desclasificación actual pondrá a prueba si existen archivos que contradigan estas conclusiones previas.
