En el corazón de la Patagonia argentina, la expansión de una propiedad privada ha encendido alarmas sobre la seguridad nacional. El bunker que está en construcción en el Lago Escondido, en la propiedad de Joe Lewis. No se trata de una ampliación residencial convencional, sino de una estructura de 4.000 metros cuadrados excavada directamente en la roca, cuyas características técnicas sugieren un nivel de protección y autonomía propio de instalaciones militares o refugios de alta resistencia.
Arquitectura de un búnker moderno
La construcción se define por una combinación de niveles superficiales y estratos subterráneos diseñados para operar de forma aislada. Según los relevamientos técnicos solicitados a la provincia de Río Negro, el complejo integra:
Sustento y Autonomía: Espacios habitacionales para personal de seguridad, salas de reuniones críticas y centros de control de comunicaciones de alta tecnología.
Blindaje y Resistencia: Niveles bajo tierra construidos con materiales de alta densidad, capaces de funcionar como refugio antiaéreo.
Servicios de Élite: Un diseño que permite la permanencia prolongada sin contacto con el exterior, incluyendo áreas de esparcimiento (gimnasio, spa, peluquería) y un piso exclusivo para la máxima autoridad del complejo.
El corredor estratégico y la falta de control estatal
La preocupación legislativa no se limita a la edificación en sí, sino a su inserción en un corredor de infraestructura privada que opera con escasa supervisión oficial:
Vacío en la Vigilancia Aérea: El uso de pistas de aterrizaje privadas en puntos sensibles (como Sierra Grande, cerca de las Islas Malvinas) que carecen de radares estatales o presencia permanente de fuerzas de seguridad (Gendarmería o Prefectura).
Opacidad Cartográfica: La suspensión de servicios públicos de identificación de áreas de frontera (como los del IGN) dificulta la verificación de qué normativas están siendo vulneradas por estas obras.
Movimientos Internacionales No Declarados: El aterrizaje de aeronaves militares extranjeras (como el Boeing C-40 de la USAF) con delegaciones oficiales que realizan agendas privadas sin invitación del gobierno local, reforzando la percepción de un territorio con soberanía fragmentada.
Geopolítica de los capitales extranjeros en el Sur
Este fenómeno no es aislado. Se observa un patrón de "fortificación" de áreas rurales de difícil acceso por parte de capitales globales. Al búnker de Lago Escondido se suman otros enclaves:
La residencia del Emir de Qatar en Cerro Baguales.
Instalaciones vinculadas a la familia real de Abu Dhabi en zonas andinas y costeras.
Estas propiedades suelen ignorar normativas locales, como la línea de sirga (espacio público obligatorio en costas de ríos y lagos), mediante la creación de caminos internos que restringen el paso y consolidan el control privado sobre recursos estratégicos.
