El debate legislativo sobre la transformación del régimen laboral en Argentina ha sumado una voz crítica de peso. Mariano Recalde, senador nacional y especialista en derecho del trabajo, ha desglosado los puntos de fricción que, según su análisis, convierten a la iniciativa del Ejecutivo en un esquema de descapitalización del trabajador más que en una modernización del empleo. “La solución para el problema del empleo y la informalidad no pasa por quitar derechos laborales. Nunca se resolvió el desempleo con flexibilización laboral”, afirmó.
Más adelante detalló que “Si a un trabajador no lo registran, eso es violar la ley. ¿No merece ir a la justicia y reclamar? ¿Sabés cuántos van de los no registrados? El 0,05%. ¿Eso es una industria del juicio? No existe”.
La desarticulación del sistema indemnizatorio
El núcleo de la crítica radica en la modificación del cálculo de los resarcimientos por despido. Recalde advierte que la exclusión de ítems fundamentales —como el aguinaldo, las vacaciones proporcionales y los premios— no busca dinamizar el mercado, sino abaratar el costo de salida de las empresas.
·Impacto directo: La reducción de las compensaciones y la imposición de topes salariales funcionarían, bajo esta óptica, como un incentivo para la desvinculación rápida en lugar de la retención de talento.
·El factor salud: Se cuestiona la quita de recursos económicos al empleado en situaciones de vulnerabilidad, como las licencias por enfermedad.
Una reforma "anacrónica": Lo que el texto no dice
Frente al argumento oficial de adaptar las leyes al siglo XXI, el legislador señala una omisión deliberada de la agenda laboral contemporánea. El proyecto actual carecería de marcos regulatorios para:
·Economía digital: No hay menciones al trabajo en plataformas ni a la ambigüedad de estas relaciones laborales.
·Tecnología y entorno: Ausencia de normativas sobre Inteligencia Artificial y la consolidación del home office.
Para Recalde, al ignorar estos ejes, la reforma no mira hacia el futuro, sino que intenta reinstaurar lógicas de contratación del pasado para favorecer la rentabilidad de corto plazo y la especulación.
Desmitificación de la "industria del juicio"
El senador aportó datos para confrontar la narrativa de la alta litigiosidad laboral. Sostuvo que el conflicto judicial es la excepción y no la regla:
Solo el 5% de los casos termina en un tribunal. La gran mayoría de los incidentes derivados de accidentes de trabajo son absorbidos por las ART, sin representar una amenaza financiera directa para el empleador.
Lectura política y el horizonte 2027
Más allá de lo técnico, el posicionamiento de Recalde se enmarca en una estrategia de reorganización del peronismo. El legislador vinculó la ofensiva sobre los derechos laborales con un contexto de persecución política, denunciando la inhabilitación perpetua de Cristina Fernández de Kirchner como un límite a la oferta electoral democrática.
Bajo este escenario, el desafío para la oposición será consolidar una alternativa que proponga productividad basada en la capacitación técnica y el fortalecimiento de las Pymes, contraponiéndose al modelo de "abaratamiento" que impulsa la gestión de Javier Milei.
En declaraciones a Infobae señaló que “Hubo pandemia, hubo deuda heredada, hubo errores. Aun así, ese fue el peor gobierno del peronismo y es diez veces mejor que cualquiera de los gobiernos neoliberales, al menos para los trabajadores”, afirmó. Ante la pregunta sobre los gobiernos de Milei y Mauricio Macri serían peores que la última experiencia peronista, respondió sin dudar: “Por supuesto”.
Recalde defendió su posición apelando a indicadores económicos y sociales. “¿Con qué querés medirlo? ¿Con pobreza, endeudamiento, desarrollo, educación, tecnología? Buscá los indicadores que quieras”, desafió. Y fue más severo al caracterizar al actual Gobierno: “Lo de Milei es cruel, brutal, devastador. Es una máquina para destruir el Estado. Está generando una sociedad anárquica”.
