Un nuevo incidente en la Zona Económica Exclusiva (ZEE) puso en alerta a la Prefectura Naval Argentina este domingo. El protagonista fue el Playa Da Cativa, un buque factoría de bandera española que fue localizado realizando maniobras de pesca furtiva dentro de jurisdicción nacional, frente a las costas de Chubut.
Crónica de una incursión anunciada
El navío fue monitoreado durante 45 minutos a la altura del Golfo San Jorge, desplazándose a una velocidad y con patrones de movimiento que delataron tareas de faena. Lo que agrava el cuadro es que la autoridad marítima ya le había cursado una advertencia formal al capitán 72 horas antes, exigiéndole que se alejara del límite de la Milla 200. El barco ignoró el aviso y cruzó la frontera legal.
El nexo con Malvinas y la base en Uruguay
El caso del Playa Da Cativa (propiedad de la armadora Moradiña S.L., con sede en Pontevedra) no es un episodio aislado, sino que desnuda el complejo entramado del negocio pesquero en el Atlántico Sur:
·Licencias ilegales: El buque opera habitualmente en las Islas Malvinas bajo permisos otorgados de forma unilateral por el Reino Unido, un régimen que Argentina denuncia como ilegítimo.
·Logística regional: La embarcación utiliza el puerto de Montevideo, Uruguay, como su principal base de operaciones y apoyo logístico.
·Especies en la mira: Según la propia firma española, su actividad se centra en recursos clave como la merluza hubbsi, merluza de cola, rosada y calamar illex.
Un sistema de explotación de largo plazo
La presión sobre los recursos argentinos es constante. El esquema británico en Malvinas otorga cupos de pesca con una vigencia de hasta 25 años, permitiendo que unas 150 embarcaciones operen anualmente en la zona de exclusión.
Este nuevo cruce del Playa Da Cativa hacia la ZEE argentina refuerza la necesidad de una vigilancia extrema. En el borde de la Milla 200, la línea entre la actividad industrial y la violación de la soberanía es tan delgada como el interés económico de las flotas extranjeras.
