Tras la reciente operación militar en territorio venezolano y la captura de Nicolás Maduro, el gobierno de los Estados Unidos ha endurecido su retórica hacia otros líderes del continente. En una serie de declaraciones que han sacudido la diplomacia regional, el presidente Donald Trump y su secretario de Estado, Marco Rubio, enviaron mensajes directos a los gobiernos de Bogotá, Ciudad de México y La Habana.
Tensión con Colombia: "Más vale que se cuide"
El roce con el presidente colombiano, Gustavo Petro, escaló rápidamente luego de que este último condenara el uso de la fuerza unilateral en Venezuela.
·La acusación de Trump: El mandatario estadounidense vinculó directamente a Colombia con la producción de estupefacientes hacia EE. UU. y lanzó una advertencia personal hacia Petro, afirmando que debería tener cautela con su postura.
·La respuesta de Petro: El líder colombiano desestimó las amenazas, asegurando a través de sus canales oficiales que no tiene "nada que esconder" y que mantiene su rechazo a las acciones que pongan en riesgo la paz civil en la región.
El foco sobre México: Entre el narcotráfico y la soberanía
La relación con el gobierno de Claudia Sheinbaum también entró en una fase de incertidumbre. Aunque Trump mencionó tener un buen vínculo con la mandataria mexicana, sus críticas apuntaron a la estructura de poder en el país vecino:
·Cuestionamiento de autoridad: Trump sentenció que "los cárteles gobiernan México" y que la presidenta carece de control real sobre el territorio, sugiriendo que "habrá que hacer algo" al respecto.
·Referencia histórica: Sheinbaum respondió apelando a la doctrina de Benito Juárez, subrayando que el respeto a la soberanía de las naciones es la única vía para garantizar la paz, en una clara crítica a la intervención externa.
Advertencias a Cuba y la "Zona de Paz"
El secretario de Estado, Marco Rubio, fue el encargado de dirigir la presión hacia la isla caribeña. Durante una rueda de prensa, sugirió que los miembros del gobierno en La Habana deberían estar "preocupados", insinuando que el cambio de estrategia en Venezuela podría replicarse o afectar directamente a Cuba.
Por su parte, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, calificó la operación estadounidense como un "ataque criminal" y lideró movilizaciones populares, instando a la comunidad internacional a reaccionar ante lo que considera un asalto brutal a la estabilidad de América Latina.
