La reciente intervención militar de Estados Unidos en territorio venezolano ha provocado una fuerte reacción de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Su secretario general, António Guterres, manifestó un estado de alerta profunda ante el operativo que derivó en la detención de Nicolás Maduro, advirtiendo que este tipo de acciones sientan un "precedente peligroso" para las relaciones internacionales modernas.
La postura de las Naciones Unidas
A través de un comunicado oficial difundido por su portavoz, la ONU subrayó que, independientemente del contexto político de Venezuela, el uso de la fuerza militar externa representa una amenaza para la estabilidad regional. Guterres hizo un llamado urgente a todas las naciones involucradas para que respeten la Carta de las Naciones Unidas y los principios del derecho internacional, los cuales parecen haber sido vulnerados en esta escalada de violencia.
Para el organismo, la prioridad absoluta debe ser el inicio de un diálogo inclusivo que garantice los derechos humanos y el retorno al estado de derecho, evitando que la fuerza sea el método de resolución de conflictos políticos.
Un rechazo que trasciende fronteras
Mientras el presidente Donald Trump defendía la operación como un "ataque a gran escala exitoso", diversos mandatarios y diplomáticos de peso expresaron su descontento por las formas en que se llevó adelante la captura:
·Sudamérica bajo tensión: El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, fue uno de los más críticos al afirmar que el bombardeo y la captura traspasaron una "línea inaceptable", constituyendo una grave afrenta a la soberanía venezolana que pone en riesgo a toda la comunidad internacional.
·La mirada europea: En España, el gobierno de Pedro Sánchez inició un monitoreo exhaustivo de los hechos, pidiendo responsabilidad y una desescalada inmediata de las tensiones. Por su parte, la representante de la Unión Europea, Kaja Kallas, mantuvo contactos con el Departamento de Estado de EE. UU. para manifestar que el bloque sigue con extrema atención el respeto a las normas globales en este escenario.
Este acontecimiento marca un punto de inflexión en la diplomacia americana, dejando a los organismos multilaterales en una posición de urgencia para evitar que el conflicto se extienda más allá de las fronteras venezolanas.
