Tras la confirmación de la detención de Nicolás Maduro en un operativo de fuerzas estadounidenses, la administración de Javier Milei se posicionó rápidamente como uno de los principales aliados regionales de la acción liderada por Donald Trump. El mandatario argentino utilizó sus plataformas digitales para celebrar lo que considera un avance de la libertad en el continente.
Reacciones en la cúpula oficialista
El Presidente argentino reaccionó a las noticias provenientes de Caracas con su proclama habitual: "La Libertad Avanza. Viva la libertad, carajo". Este respaldo no fue aislado; figuras clave del oficialismo, como la senadora Patricia Bullrich, se sumaron a la validación de la ofensiva militar norteamericana, augurando un futuro de libertad para el país caribeño.
El rol de la diplomacia argentina: Alerta y protección
Un dato crucial que precedió al ataque fue el accionar preventivo del Ministerio de Relaciones Exteriores. Bajo la conducción de Pablo Quirno, la Cancillería argentina ya había emitido una advertencia urgente a la población, desaconsejando cualquier viaje a Venezuela.
Los motivos de la advertencia consular incluían:
Indefensión legal: La imposibilidad de garantizar asistencia jurídica a ciudadanos argentinos.
Trabas diplomáticas: La resistencia del régimen venezolano a permitir el contacto consular con detenidos.
Contexto de inseguridad: El riesgo inminente de capturas arbitrarias de extranjeros.
El impacto del despliegue militar
Mientras Washington confirmaba la extracción de Maduro y su esposa tras ataques en puntos estratégicos como Fuerte Tiuna y La Carlota, el Gobierno argentino reforzó su discurso de alineamiento estratégico con EE. UU. En Caracas, la situación escaló hasta la declaración del estado de conmoción exterior, marcando el inicio de una etapa de incertidumbre total en la región que Buenos Aires sigue de cerca.
