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El juez civil de Chos Malal, Carlos Choco, condenó a dos hombres a indemnizar con más de 30 millones de pesos a un criancero de la zona norte de la provincia por el robo de ganado ocurrido durante el regreso de la veranada en 2021. La sentencia consideró acreditado que los animales fueron arreados desde el paraje Aguas Calientes hasta Buta Ranquil y posteriormente hallados en un predio vinculado a los demandados.

“Para quien organiza su existencia en torno al cuidado y preservación de su hacienda, la sustracción de una parte significativa de su rodeo no constituye un mero perjuicio económico, sino una agresión directa al fruto concreto y visible de años de trabajo”, afirmó el magistrado.

El caso se inició con la desaparición de aproximadamente veinte bovinos y su búsqueda, a través de la cual, con la ayuda de un grupo de vecinos, se pudo seguir su rastro hasta un predio privado. Del total de animales, se recuperaron nueve, aunque uno murió posteriormente por el estado en el que fue hallado.

Choco sostuvo que la prueba testimonial y las constancias del legajo penal, permitieron acreditar la participación de los demandados. En el fallo indicó que existió una “clara convergencia” entre la denuncia penal, los informes policiales y los testimonios recogidos durante el juicio.

Uno de los testigos declaró que participó del arreo de los animales hasta la chacra donde luego fueron encontrados y relató que durante el trayecto se les dijo que las vacas habían sido compradas “a medias” con uno de los demandados. Otros describieron el lugar donde estaban encerrados y señalaron haber observado restos de animales faenados.

En la sentencia se remarcó además que, cuando la policía llegó al predio, uno de los involucrados reconoció haber adquirido los animales sin documentación respaldatoria. Para el magistrado, ello constituyó “un indicio grave sobre el origen ilícito” del ganado.

La defensa había planteado que el demandante no tenía legitimación para reclamar porque parte de la hacienda figuraba formalmente a nombre de otros familiares. Sin embargo, el juez rechazó ese planteo y explicó que quedó acreditado que desarrollaba directamente la actividad criancera y explotaba económicamente el rodeo.

“El actor se desempeñaba como criancero y los animales sustraídos integraban el rodeo bajo su cuidado, explotación y aprovechamiento económico”, sostuvo. Y concluyó que la pérdida afectó no solo su patrimonio sino también su actividad productiva.

Para fijar la indemnización distinguió tres rubros. Reconoció 13,2 millones de pesos por daño emergente, equivalente al valor de once animales no recuperados y uno que murió tras ser restituido; 8,9 millones por lucro cesante debido a la interrupción del ciclo productivo y la pérdida del potencial reproductivo del rodeo; y 8 millones por daño moral. Al total se le deben adicionar intereses desde el 20 de mayo de 2021, fecha del hecho.