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Una médica especialista en psiquiatría de 56 años de edad protagonizó una serie de incidentes de gravedad en un complejo de departamentos del barrio porteño de Villa Crespo, situado sobre la calle Mahatma Gandhi al 500. El cuadro de severa alteración derivó en una intervención de las fuerzas de seguridad ante el temor generalizado y el riesgo inminente percibido por los residentes del inmueble.

El reporte judicial consigna que la mujer distribuyó servilletas encendidas en los sectores de uso común de la edificación con el claro objeto de generar focos ígneos. Asimismo, se constató la vandalización de las paredes del palier con pintura en aerosol. Frente a la vivienda de uno de los copropietarios, la implicada dibujó una cruz esvástica junto a la inscripción "cobardes" y la representación gráfica de un corazón cancelado.

De forma paralela, utilizando una herramienta pesada de herrería de 25 centímetros, la mujer violentó los cerrojos de las cajas correspondientes a los tableros de control eléctrico del edificio, comprometiendo temporalmente la red de suministro de energía y la integridad de las instalaciones generales.

Las pesquisas confirmaron que la profesional contaba con antecedentes clínicos complejos, habiendo estado bajo un régimen de hospitalización previa durante el año 2025, el cual abandonó posteriormente junto con los controles médicos y la medicación prescrita. El caso quedó inicialmente bajo la órbita de la Unidad de Flagrancia Norte del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad, coordinada por el auxiliar fiscal Matías Vila, quien imputó a la causante bajo la figura provisoria de daños y riesgo de incendio, disponiendo una guardia policial preventiva en el sitio.

Finalmente, basándose en las evaluaciones de los especialistas del Hospital Fernández, el Cuerpo de Investigaciones Judiciales y la Dirección de Medicina Forense, el titular del Juzgado Penal, Contravencional y de Faltas N°2, magistrado José Béguelin, decretó la inimputabilidad de la mujer. Al determinarse que no poseía las facultades autónomas para comprender o dirigir sus acciones y que configuraba un peligro cierto para sí y para terceros, se resolvió —en concordancia con la Ley Nacional de Salud Mental— su traslado y reclusión médica involuntaria de carácter excepcional en el Hospital de Emergencias Psiquiátricas Torcuato de Alvear.