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Un conductor de una camioneta Hyundai protagonizó un grave accidente en la Ruta 40, tras intentar esquivar un zorro que se cruzó en su camino. El hecho ocurrió en las inmediaciones del acceso al Aeropuerto Carlos Campos.

La Ruta Nacional 40, en el tramo que une San Martín de los Andes con Junín de los Andes, volvió a ser escenario de un siniestro vial que evidencia la fragilidad de la seguridad en los trayectos nocturnos de la Patagonia. Durante la noche del miércoles, minutos antes de las 22:00, un automovilista salvó su vida de milagro tras una maniobra evasiva que terminó con su vehículo volcado fuera de la calzada.

El incidente se produjo a la altura del ingreso al cementerio Parque Rumalhue. Según el relato del conductor, la aparición repentina de un zorro sobre el asfalto lo obligó a realizar un movimiento brusco. El "volantazo", una reacción instintiva pero peligrosa a velocidades de ruta, provocó la pérdida total de control de la camioneta.

El vehículo dio varios tumbos antes de quedar detenido sobre la vegetación de la banquina. A pesar de los severos daños materiales que sufrió el rodado, el hombre logró egresar de la cabina por sus propios medios. Tras ser asistido en el lugar, se constató que solo presentaba contusiones leves, por lo que no fue necesario su traslado a un centro de salud.

Este vuelco no es un hecho aislado, sino que se inscribe en una problemática recurrente para los habitantes y turistas de la región. La presencia de fauna silvestre y ganado alzado en las rutas neuquinas representa una variable de riesgo que se potencia con la falta de luz natural.

El sector cercano al Aeropuerto Chapelco es un corredor frecuente de fauna, donde la visibilidad se ve reducida por las condiciones climáticas y la falta de iluminación artificial.
Especialistas en seguridad vial advierten que, ante la aparición de animales pequeños, las maniobras de esquive brusco suelen tener consecuencias más graves que el impacto directo, debido a la inestabilidad que generan en vehículos de gran porte como camionetas.

En este caso, el vehículo terminó en una zona de vegetación densa, lo que ayudó a amortiguar el impacto final, pero el operativo de retiro del rodado demandó varias horas de trabajo para despejar la cinta asfáltica.